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El refugio

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El pequeño placer culposo de ella era disfrutar una y otra vez de películas entre aburridas y malas. Una vez más había quedado hipnotizada con una cinta que habían calificado de terapéutica y prestó atención a un diálogo del que no se percató antes, cuando el protagonista quiere terminar con su amante y ella le dice no, este es nuestro refugio. Eso era justo lo que ella creaba cuando estaba con él, un paréntesis, una ruta de escape, un refugio. Cuando ella llegaba a verlo no había más para ninguno de los dos. Ni pasado, ni presente, ni pasajes tristes, ni angustias, ni preocupaciones. Cuando estaban juntos se daban licencias para olvidarse de todo y grabar cada instante, cada risa, cada guiño coqueto, cada historia contada, cada sensación compartida. Se apartaban de todo lo que pasaba y disfrutaban de su compañía, su amistad, su discreción, su complicidad. Había empatía, eso lo habían descubierto hacía mucho tiempo. En un arranque de honestidad brutal, él le confesó a ella todo sobre s...

Más de 100 días después

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No puedo empezar este post diciendo que como jugando ha volado el tiempo, porque la situación que nos ha traído al aislamiento domiciliario, la paralización los domingos y el home office, o teletrabajo, la frontera es muy difusa, no es cosa de juego. Algunos nos hemos encerrado en nuestros cuarteles de invierno, estamos aprendiendo a convivir con el miedo y ver el lado positivo o el más negro de este confinamiento. Recuerdo nítidamente el momento en que el presidente anunció el aislamiento domiciliario. Era un domingo por la noche, estaba viendo televisión con mis papás y mi hermana. Estábamos a la expectativa del mensaje, pues el confinaminto era inminente. Ya habían suspendido las clases en los colegios y habían pedido a la población evitar reuniones, fiestas, o salir en general, durante el fin de semana. Mi primera reacción fue buscar el celular que uso solo para el trabajo, algo debían informar por allí. Así fue. Poquito después del mensaje presidencial, llegó el mensaje del...

Todo le parecía bonito

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Hoy por la mañana mi papé me contó que en las noticias habían anunciado que Pau Donés, vocalista de Jarabe de Palo, falleció. No lo creía. Saqué mi celular para revisar las noticias, era verdad, pero yo no salía de mi incredulidad. Nunca cumpliré mi sueño de escuchar Grita, que es uno de mis himnos, en la voz de su autor en vivo y en directo. El sentimiento de frustración es muy inferior a la pena que en este momento me rebasa. Con pocos artistas, por no decir con nadie, me sucedió lo ocurrido hoy. Las lágrimas se me caían mientras subía a mi red social una noticia sobre el fallecimiento de Pau Donés. No me pasó con Cerati, ni con Gabriel García Marquez, ni con Chespirito, ni con Robin Williams, ni con Diana de Gales. Tal vez porque, aunque había admiración hacia todos ellos, no escribieron, cantaron o interpretaron una pieza que adopté como mía. Tan mía, que lo confieso sin reparo. Grita es mi himno. No recuerdo cuando escuché a Jarabe de Palo por primera vez. Estaba en el co...

Un día diferente

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El aislamiento domiciliario, que empezó el 15 de marzo se prolongó, se prolongó, se siguió prolongando y ¡zás! Me agarró el cumpleaños. Guardaba la esperanza de que para el 19 de mayo ya todos estuviéramos por calles y plazas, con un poco de miedo, pero sintiendo, sin decirlo, que las cosas estaban mejor. La situación es diferente y yo me preparo para recibir mi cumpleaños en #ModoCuarentena. Digamos que no me termino de hacerme a la idea que voy a pasar mi cumpleaños, mis 30 y todos, encerrada en casa, viviendo los últimos días de aislamiento domiciliario, o eso parece. Mientras más se acercaba la fecha, más he sentido la pegada, porque no he tenido mi tradicional visita al spa más cercano para hacerme las uñas, las cejas y la teñida, que bastante falta me está haciendo. Tampoco he tenido la tradicional tarde de shopping que era una de las actividades que más disfruto, porque admito con orgullo que soy compradora compulsiva. Consumidora soy y no me compadezcas. Obvio ...

Lo asumo, soy yo

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Yo sé que esa frase típica para terminar "no soy yo, eres tú" es una excusa, un cliché, una salida que trata de ser decorosa, y en el intento se queda porque hay algo más debajo de ese no eres tú, porque eres lindo, amoroso, detallista, amable e inteligente, soy yo que a mis 30 y muchos no sé lo que quiero, o al menos se que tú no eres a quien quiero. Es en ese momento que esta frase temible, terrible, avasalladora, no es tan falsa. Es verdad, no es él eres tú. Digamos que él apareció justo cuando superabas una debacle emocional. Necesitabas renovar y también, por qué no una subida de autoestima, inmoderadas dosis de cariño, una compañía. En ese instante lo conoces, todo se da tan rápido como una caída libre y ¡zas! hecatombe sentimental superada en tiempo récord. Hasta que te das cuenta que esa emoción que duró tanto como una publicidad de televisión, o incluso menos, se está desvaneciendo porque aparecen uno a uno esos defectos que no toleras, o que lo pasarías ...

Insensible

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El aislamiento domiciliario como parte de las medidas del estado de emergencia para frenar el avance implacable del coronavirus nos agarró fríos a todos. O mejor dicho, la prorroga, y la segunda prorroga y la que vino después. En el ambiente se respira miedo, se respira incertidumbre, se respira incredulidad y se respira ansiedad. Sin embargo, la idea de llevar encerrada en mi casa más de un mes a mi no me desespera. O al menos, creo que no. Estoy segura que muchas personas que están en mi entorno, incluidos familiares y amigos, piensan que el aislamiento me pone en una posición privilegiada, porque puedo hacer mi trabajo desde casa, es decir, mi mundo no se ha detenido, sigo produciendo y a fin de mes recibí mi sueldo. Pues si, debo reconocer que la esencia de mi trabajo y el apoyo de aplicaciones digitales, en especial el Whatsapp y el Teams, me han permitido continuar con mis tareas desde casa, rescatando esa autodisciplina de la que tanto me jactaba cuando me sumé al telet...

Algunas fotos nuestras

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En estos días de encierro involuntario, pero responsable, cualquier cosa vale para distraerse. Una de ellas es ordenar, revolver nuestras cosas y de repente encontrarnos con discos, cuadernos, libros y objetos que habíamos olvidado y nos llevaron directo y sin escalas a un momento, un lugar, una persona. Entre esas cosas aparecieron algunas fotos nuestras. Encontré esa foto que nos tomaron cuando todo empezaba. Éramos muy chicos y fue una toma espontánea, por lo mismo es una instantánea linda, entrañable, dulce. Su mirada sobre mi y mi cara, roja cual tomate, no nos dejaban disimular que entre nosotros se cocinaba algo que iba más allá de la simple amistad. Era la primera vez que me enamoraba, y era algo nuevo para él también, o eso quiero creer. Esa fotografía cuenta el inicio de una bonita historia. Qué suerte que fue nuestra. Cada foto encontrada daba cuenta del paso de los años, de los cambios, de los looks fallidos, las ocasiones felices, las teñidas impecables y esos...