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Mostrando las entradas etiquetadas como colegio

Mi encuentro conmigo

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 A estas alturas del año, a horas de decirle hasta chau al 2022, todo el mundo recuenta lo bueno, lo malo y lo feo sucedido durante los últimos 365 días. Que hizo, que no hizo, que prometió que si o si y naca la pirinaca. Este año, para mi, fue una larga lista de ocasiones y sorpresas y yo dejé que fluyera. La vida me sacó a bailar y yo quiero bailar. Digamos que si bien cerré el 2021 de forma positiva, no me sentía del todo yo. Después de una pandemia (que aún no me había agarrado y cuando me llegó fue de la manera más ligera nunca antes conocida) y una pérdida que me devastó (la de mi adorada Yolita, mi abuelita), una persona no puede ser la misma. Pero más que cambiar, me perdí. Y perderse es bien feo, sobre todo cuando no sabes por dónde encontrarte, o mejor dicho reencontrarte, y peor aún, no tener pistas, porque buscas a una persona distinta a quien solías ser. Cambias a la mala y sin darte cuenta. Cambié a la mala y sin darme cuenta. Mi trabajo se ha convertido en mi cable a...

Somos la tribu

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Tuve la oportunidad de estar presente en el pre estreno de "Las Chicas del 4° C". Por un lado me sentía importante, al ser parte de ese grupo que iba a ver la nueva puesta en escena de esta obra en la que pensé que me sentiría identificada y no me equivoqué. Por otro, la emoción de volver al teatro me embargaba. Todo eso, más el recuerdo de mis años de secundaria, se tradujo en lágrimas. Hace un año, me reencontré con algunas amigas del colegio, un grupo muy pequeño, pero incondicional, que me permitió reconciliarme con mi etapa escolar, lo que bajo ninguna circunstancia quiere decir que desee repetirla, ¡ni a balas! Una de ellas compartió un tutorial que había llevado con Wendy Ramos, la cual daba algunas pautas para vivir mejor. La tercera era buscar una tribu. Ella nos comentó que eso siempre le había costado, pero con nosotras sentía que lo había encontrado. Ya tenía su tribu.  Por eso, mientras veía "Las Chicas del 4° C" recordé a mis amigas, a la tribu y a mis...

25 Years Challenge

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Miles de famosos, y ciudadanos de a pie también, empezaron a llenar las redes sociales con fotos actuales al lado de sus retratos con 10 años de antigüedad, sumándose al #10YearsChalllenge. Hubo gente a favor, otros en contra, como siempre pasa con estos retos que se viralizan cada tanto. Yo no me sumé, porque no encuentro muchos cambios físicos entre Sandra 2019 y Sandra 2009. La cosa cambia sustancialmente si retrocedemos 25 años atrás. Más aún si le debo rendir cuentas a esa niña de 13 años que alguna vez fui. Lima, 1994. Sandrita, tienes 13 años, y no importa si pasan 15, 25 o 50 años, siempre te van a decir Sandrita, porque a pesar de los cambios que vas a tener, y si que los vas a tener aunque ahora te parezca imposible, vas a mantener tu simpatía, y te vas a ganar el cariño de muchas personas, por eso serás Sandrita para la mayoría de tus amigos. Porque si, ese pequeño círculo de amistades que hoy tienes, y que se reduce a tus amiguitas del colegio, se va a expandir. Desd...

Dime la verdad

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Dicen que no hay muerto malo, y lo dicen con razón. Cuando una persona muere, se enumeran todas sus virtudes y bondades, y si no las tuvo se le inventan, hasta el más maldito de todos, algo positivo tenía, y eso se exagera para pintarlo como un santo que se va a ir derechito al cielo, pero ¿cuántas veces se le dice a una persona viva, en su cara pelada, todas esas cosas buenas que tiene? Picona como soy me cuesta admitir mis errores, los asumo si, pero me cuesta escucharlos de la boca de otra persona. Por el contrario, me gusta cuando la gente que me rodea, reconoce esas cosas buenas que de hecho tengo, y más todavía si lo dicen en voz alta. Mas que gustarme, me emociona, y hasta el lagrimeo, ya que soy una llorona consumada, y no sé si eso es bueno o malo, pero lo admito con orgullo. He tenido la suerte de escuchar no una, sino varias veces, esas cosas buenas que tengo y que me hacen ser quien soy. Era setiembre de 1996, estaba de retiro con las chicas del colegio. Si ...

Alma criolla

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"¿Y a ti de dónde te viene el gusto por la música criolla?" me preguntó una ex compañera de trabajo, al escucharme tarareando a la perfección el coro de Mal Paso. Mi abuelo escuchaba valses cuando regresábamos del colegio todos los días, y ahí fue cuando nació mi cariño le contesté. Además, soy del rico Barrios Altos, rematé. Ella sonrió y se fue cantando "si algún día te acuerdas de mi..." Hoy, que todos lloran a Polo Campos, pienso que el criollismo nunca muere, porque se lleva en el alma. Tal vez el gusto por la música criolla me viene de mucho antes, de que mi abuelo escuche "La Hora del Bitute" cuando nos traía de regreso del colegio a mis hermanas y a mi. De repente fue cuando tenía 9 años, y en el colegio nos enseñaron las letras de Y se llama Perú y Contigo Perú, yo las aprendí y nunca más las olvidé. También recuerdo que al año siguiente, nos hicieron entonar canciones criollas, como parte de una evaluación de arte. Mi grupo escogió Con...

Al profe con cariño

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Hay profesores y profesores. A todos nos debe haber tocado uno al que odiamos con todas nuestras fuerzas, y al que culpamos hasta la fecha por nuestra poca habilidad con alguna materia, y otros que le hacen honor al nombre y recordamos con cariño y algo de nostalgia. Por supuesto, como cualquier mortal, yo tengo de los dos tipos. Como he contado, innumerables veces, desde chica yo tenía clara la carrera que quería seguir, y si bien alguna vez miré de reojo alguna otra profesión, estaba segura que fuera lo que fuera, mi carrera iba a ser de Letras. Obvio, yo me he considerado incapaz en los números, pero esto no fue siempre así. Es más, recuerdo que a los 9 años yo decía bien librada de culpas que mi curso favorito era Matemática. Pero todo dio un inesperado giro al llegar a quinto grado. Es ley que en secundaria empieza la polidocencia. En primaria yo tenía tres profesores: la tutora, la monjita que nos enseñaba religión y la profesora de educación física. Pero en quinto d...

Llega, llega primavera

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Desde el inicial, a uno lo emocionan con el día de la primavera. Te cuentan que el cielo se empieza a colorear, que el solcito ya se asoma, después de haber estado alegrando al otro lado del mundo durante varios meses, que todo florece, incluido el amor, que todo es bonito. Pero la primavera, no siempre es una temporada para recordar. Aunque hay eventos que vale la pena citar. Cuando empiezas a crecer y algunas cosas empiezan a tener sentido, comprendes que eso del día de la primavera, no es la gran cosa, no es que te vayas a la cama el 22 de septiembre con una temperatura de 13 grados o menos y con una llovizna horrorosa y al día siguiente hay un sol radiante, tu plantita que sembraste con tanto afán empieza a germinar, los pajaritos cantan y todo bonito. Nada que ver. La primavera tarda en llegar, mas o menos hacia mediados de octubre notas algún cambio significativo y permanente en cuanto al clima, aunque con esto del fenómeno El Niño, no se sabe, y en realidad es breve, ...

Dulce como Candy

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No, no me refiero a las chicas Candy, que son la célebre canción de Plan B andantes. Tampoco hablo de las señoras y señoritas de farándula que se hicieron conocidas por chapar con uno y otro, mientras más chibolo mejor, y volvieron el nombre en adjetivo. Me refiero a la Candy que vi en la televisión, y con la que sufrí, hasta que un día me di cuenta de la realidad. Candy es una tarada.   Las chicas (y algunos chicos también) de base dos y medio a más deben saber a qué me refiero cuando hablo del anime Candy, o si escuchan el estribillo "si me buscas, tú a mi". Y si, Candy era un célebre anime para niñas, es más era una telellorona en dibujos animados. Candy era huérfana, la separaban de su mejor amiga, la adoptaba una familia adinerada, se enamoraba, el chico moría en un fatídico accidente de caballo, luego ella viajaba, se enamoraba de un rebelde sin causa (los preferimos malos, ¿o no?), y finalmente se separaba de él, pero con la garantía de que se iba a ir derechit...

Amores de Barra

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Siendo honestas si no todos, la mayoría ha tenido alguna vez un "amor" de barra, y va amor entre comillas porque no califica como tal, ni si quiera como una ilusión, es solo un encuentro casual del tercer, cuarto o quinto tipo. Si este encontrón pasa a la simple anécdota o permanece en el tiempo, es algo que nosotras, y solo nostras lo decidimos. "Solo ha sido la historia que se acaba cuando sale el sol y así es mejor", cantaban las Ella Baila Sola en los 90's, y la tonada quedó para la posteridad, aunque en su momento algo de revuelo debió haber causado. Al menos en mi colegio si, y mi hermana me contó que una de sus compañeras de salón fue tremendamente reprendida por una nazi con hábito (léase monja) que la ampayó cantando alegremente "amores de barra y un lápiz de labios mal puesto en el baño". A mi las Ella Baila Sola me gustan hasta la fecha y esta canción me sigue arrancando una sonrisa. Como sabemos, quien sola se ríe de sus maldades s...

Principio de Coherencia

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Hace muchos años la hija perdida de Hitler con hábito (léase alguna monja renegona de mi ex colegio) nos habló sobre la coherencia. Mientras ella hablaba yo solo pensaba dos cosas: a qué hora me voy a mi casa y qué cara de palo puede ser esta mujer, ella hizo votos de pobreza pero no es capaz de reparar en las razones por las que un padre de familia puede haberse retrasado un poco en el pago de una pensión (que dicho sea de paso no justificaba el bajo nivel del colegio). Sin embargo, algo entendí y no justifico a la nazi con hábito, pero es difícil ser coherente. La RAE define Coherencia como actitud lógica y consecuente con una posición anterior. En buen cristiano, hacer lo que se dice, actuar según lo que se cree, tener principios y obrar según estos, irse a dormir con la conciencia tranquila de que se hizo no lo más fácil, pero si lo que uno proclamó. Porque claro, es bien fácil hablar, pero recontra complicado hacerlo, y pasa en todos lados. Es difícil se...