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Feliz San Valentín

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No es secreto que yo no celebro el día de San Valentín, porque soy una convencida de que este siempre ha sido el día del amor, hasta que un forever alone se quiso sumar al festejo y le agregó las palabras "y la amistad" para celebrar también. Hay parejas que lo celebran, y bien por ellos, pero a mi Cupido me cae bomba, porque me ha puesto a cada patán en el camino, sin embargo, cuando sonaron las 12 campanadas del 14 de febrero recibí un "Feliz San Valentín" que me emocionó y alborotó, como chibola enamorada. Tras un prolongado silencio, el chico con el que construyo ese refugio que me permite olvidarme de todo por las horas que paso a su lado, y yo, retomamos la comunicación durante las fiestas de fin de año. Entre saludo y saludo, se ponían de manifiesto nuestras ganas de volver a vernos y de empezar este año con las cosas claras, tratando de conversar sin filtros, diciéndonos las cosas como nos nacían y las sentíamos. Este tema fue tocado en medio de una conversa...

El abogado con alma de rockero

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Nos conocimos una tarde julio, ¿o era agosto? Se dio sin querer, sin saber a qué íbamos y si todo se daría para bien, o encontraríamos la excusa perfecta para huir despavoridos de esa funesta cita que demoró mucho en darse. Creo que sucedió lo primero, por eso repetimos el encuentro muchas veces. Siempre que tengamos algo nuevo que contarnos, o queramos pasar el rato con compañía para los chilcanos o la cerveza, nos tendremos el uno al otro. La tarde de invierno en que, por fin, coincidieron nuestras horas libres, llegué con un ligero retraso, mis elegantísimos cinco minutos de espera, al lugar que habíamos acordado. Nos reconocimos al acto. No recuerdo que llevaba puesto yo, pero si tengo en la memoria su chompa a rombos, que le quedaría mejor con una camisa color entero, cosa que nunca le he dicho, porque soy su amiga, no su asesora de imagen. Además, dudo que me haga caso, él se viste a su comodidad, no para sorprender a nadie. Es como es, y eso es un punto a su favor. ...

A lo mejor esta noche

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Mientras se maquillaba, y se cambiaba de ropa una vez más, recordaba el génesis de su historia. Él siempre le había parecido guapo, y lo admitía sin hacerse tanto lío. Lo que nunca confesó en público fue que le parecía muy inteligente, gracioso, tierno, caballeroso y que besaba bien. Eso último lo había descubierto una madrugada, mientras caminaban de regreso a casa. Y lo confirmó los días que siguieron a esa noche de bar. De pronto él desapareció, pero hacía dos días su número apareció en un mensaje en el que la invitaba a salir. Ella después de varios minutos infinitos, aceptó. Ahora, viéndose en el espejo se ponía en todos los escenarios probables.  Pensaba que esa noche, solo sería una salida de patas, como las que solían tener, antes del beso. Que a lo mejor se iban al malecón, a sentarse en una banca y ponerse al corriente de sus vidas frente al mar, saltando desordenadamente de un tema al otro, dejando que las horas corran a su antojo, hasta que el frío los haga vol...

Huída al sol

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Escápate conmigo, solo una vez, solo unas horas, solo porque si, porque yo te lo pido, porque quiero que te la juegues por mi, así como alguna vez yo me la jugué por ti. Manda todo al diablo, y escápate conmigo, ven al cielo conmigo, huyamos hacia el sol. Abre un paréntesis para escribirlo juntos. ¿No recuerdas aquella vez que me pediste lo mismo? Al inicio la idea era por poco descabellada, luego, mientras más me tentaba, más te decía que no, por llevarte la contra y por tratar de guardar la compostura y la sensatez, esa misma que me terminé de quitar cuando faltaban pretextos para irme, y me sobraban las emociones para quedarme, solo una vez, solo un rato más contigo. No me arrepiento, contigo nunca me arrepentía. Escribimos una anécdota más, hicimos una travesura,  como quien no quería la cosa, pero la queríamos, la armamos, la hicimos. Ahora te pido lo mismo, huye al sol conmigo. Acomoda tu horario al mío y regálame una hora, o dos.  Yo lo hacía, y aunque al p...

Dos en la ciudad

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Un día se reencontraron. No lo habían planeado, simplemente la casualidad los había puesto frente a frente de nuevo. Se reconocieron y se desconocieron también. El tiempo fue implacable y de los dos chicos que años atrás habían sido inseparables ya quedaba muy poco. Las nuevas versiones de ellos superaron a las anteriores, para suerte de ambos. El amor después del amor existió para ellos. Aunque habían pasado muchos años desde la última vez que se vieron, él la reconoció. Era su manera pausada de caminar, su sonrisa nerviosa, su cabello ordenadísimo, su forma de mover los brazos, sus ojos que nunca sabían a donde mirar, su mentón levantado, su arrogancia imperceptible. Era Pía, la mujer que hacía casi siete años lo había conocido, amado, comprendido y dejado. En ese abandono, ella desapareció sin dejar rastro. Es lo mejor, era lo que decía cuando alguien reprochaba su lejanía. Ahora estaba allí, en una tarde cualquiera acercándose, sin saber, a la mesa en donde Aldo...

Escapémonos

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A veces es bueno abrir un paréntesis y escaparse de la realidad, sin pensar que fue lo que pasó y que es lo que está por pasar, simplemente vivir el momento, saborear cada segundo y al diablo lo demás. Escapémonos, solo un día (o una noche), solo un par de horas. Tómame de la mano y escapémonos. Escapémonos es una canción de Marc Anthony y J Lo que, valgan verdades, me fascina. Dicen las malas lenguas, que Marc le escribió esa canción a J Lo después de abandonar a su esposa, ella le siguió los pasos, dejó tirando cintura a Ben Affleck y se fue con Marc, dando que hablar a la prensa de espectáculos latina y anglo. Sin querer queriendo su relación, clandestina y mediática a la vez, fue materia común en todo el continente. Ellos se escaparon, se la jugaron, se casaron, tuvieron gemelos y emprendieron un negocio televisivo que hasta hoy, a pesar de su separación, les deja buenas ganancias. Pues bien, yo no soy J Lo y él no es Marc Anthony, eso lo sabíamos muy bien, sin emb...

La cita

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Salió de la oficina y se fue a ver tiendas. No era fin de mes, por lo que se limitó a mirar escaparates. Al llegar a casa tiró los zapatos, se puso cómoda, se sirvió un café y encendió la pc. Abrió el skype y ahí estaba Él que sin perder tiempo la saludó. Mientras Ella respondía y revisaba sus correos una sola pregunta rondaba su cabeza "algún día me invitará a salir". Sin saberlo Él le dio la respuesta: "¿tienes planes para mañana?... te invito a cenar".       Ella y Él se habían conocido hace casi un año. Era verano, era de noche, llegaron por separado con grupos de amigos, ninguno en común, se habían simpatizado y antes de partir intercambiaron correos y teléfonos. Al día siguiente Ella encontró en su msn una solicitud de Él, la aceptó y empezaron a conversar y conocerse. Él también la llamaba de vez en cuando, en más de una ocasión la había encontrado atareada, maquillándose, cambiándose de ropa o en rumbo a alguna fiesta, bar, reunión, plancito. Él n...

La edad de la inocencia

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No me da vergüenza decir que alguna vez fui una lornaza. Es más, estoy segura que mas de una compañera de promoción del colegio me recuerda así, como una tarada total, con pasiva vida social y una inmensa falta de calle. Bueno, con los años las cosas han cambiado, a lo mejor sigo igual de lorna (que es distinto a ser loser), pero recuerdo aquellas experiencias en las que me hablaban en un idioma que no dominaba por mi falta de calle. Cuando tenía unos 11 años mi corazón palpitaba aceleradamente y una extraña electricidad recorría todo mi cuerpito en formación (libre de estrías y celulitis aún) cuando el Eterno estaba cerca, y de eso he hablado cientos de veces (bostecen con confianza). Una tarde estábamos viendo televisión. De pronto los dos nos pusimos de pie y él, cerciorándose de que no hubieran moros en la costa me dijo: "Sandra tu, esteeee, ¿quisieras estar conmigo?". Yo con total desconocimiento del término 'estar con' le respondí "¿qué?", e...

Cita perfecta VS. salidas para el olvido

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Las comparaciones son odiosas, eso es cierto. Pero en algunos casos son necesarias, imperiosas, urgentes. ¿Qué es lo que hace de una salida una fecha especial, y de otras una ocasión para olvidar? Puede ser la compañía, el lugar, las condiciones y la actuitud de ambas personas. Las ganas de pasarla bien de parte de los dos, a veces basta. Hagamos un paralelo entre una cita perfecta (CP) y una cita para olvidar (CO).    Tanto una CP como una CO empiezan con una invtación casual, sea por teléfono, por sms, surge en medio de una conversación por chat o por correo. Si es la primera salida el entusiasmo es similar. No se en el caso de los chicos, pero como chica se que no se nos escapa ningun detalle, al menos si presentimos que ese primer encuentro será el inicio de varias salidas mas. Entonces alistamos todo, ropa, tacos, bolso, accesorios, si de nosotras depende sería perfecto, pero una cita es cosa de dos. Y de esas circunstancias que siempre salta...