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Cierra el círculo

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Hace un par de semanas, sin querer queriendo llegué a un parque miraflorino al que hace mucho tiempo quería volver. El hecho de llegar en una noche preciosa y de manera tan casual no me hizo olvidar por qué quería volver. Quería cerrar un círculo. Dicen que uno debe volver a dónde fue feliz. Bueno, la última vez que fui a este parque miraflorino yo me sentía feliz. Fue un 31 de diciembre, despidiéndome del mejor año de mi vida, el 2019. Ese año nació mi sobrino; estudié; empecé a trabajar en un puesto que amaba; me pasaba los fines de semana entre paseos, compras y el siempre necesario marmoteo; en fin, fue un extraordinario año. Y recibí el 2020 agradecida y con un montón de planes, ideas, sueños. ¿Quién me iba a decir que dos meses y medio después se nos cambiaría la vida a todos? Inolvidable ese domingo de marzo cuando el entonces presidente Vizcarra dijo, en breve y buen cristiano, nos guardamos todos dos semanas, y dos semanas más, y dos semanas más, y un mes más, y así, sucesivam...

No tiene sentido

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Cuando el tiempo sobra, o queremos abstraernos de la realidad, o simplemente pasa algo que nos remite a una circunstancia o persona, empezamos a darle vueltas a una idea que imaginábamos, ya había pasado. Nos planteamos situaciones que rozan lo ridículo, lo imposible, lo insensato, y terminamos por concluir que ya no tiene sentido. No tiene sentido recordar esos días en que una llamada tuya quebraba la inercia, el equilibrio, el orden que trataba de poner en mi vida. Te lo he dicho cientos de veces, ese quiebre me gustaba un montón, porque tú me gustabas un montón, no tienes idea de cuánto, y honestamente no sé por qué. O de repente si lo sé, me gustaba tu sentido del humor, tus arranques tiernos, tus comentarios subliminales, coquetos y zalameros, todo eso fue lo que mató al galán que jamás me ha importado tener al lado. Confesarlo corazón en mano, o quedarme callada y decir en voz alta no tengo idea de por qué me fijé en él, ya no tiene sentido, porque eres parte del pas...

Apariciones

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Ella no creía ni en las apariciones, ni en las casas embrujadas, ni en los espíritus chocarreros. Escuchaba con poca atención las historias de las almas en pena. Debe ser que a mi nunca me ha pasado, por eso soy escéptica se justificaba. Sin embargo ella tenía sus propios fantasmas, que justo en el momento menos pensado aparecieron, uno tras otro, en fila india, y no había ni armarios, ni espacios bajo la cama en donde esconderse.  Un correo electrónico marcó la reaparición del primer fantasma. Uno que ella perdió y enterró para olvidarse de su existencia. Seguía respirando, y ella podía terminar de despertarlo y sumergirse de nuevo en un jueguito que la verdad, la verdad le aburría y le había dejado de gustar hace mucho, o desaparecer sin dejar rastro. Ella solía hablar de sus fantasmas sin tanto problema, pero de este jamás dijo nada, porque le avergonzaba, le recordaba un pasado del que prefería desentenderse, es su secreto mejor guardado. Por eso mismo eliminó el c...

Loca de ira

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Si bien no me distingo por mi optimismo, y soy especialista en ver el vaso medio vacío, nadie puede negar que trato de estar de buen humor, de no tomarme las cosas tan en serio, de reírme siempre que la situación me lo permite. Sin embargo hay situaciones que me cambian la sonrisa por el ceño fruncido en una. En esas ocasiones soy una verdadera ogra, que no se parece en nada a Fiona. A veces mi monstruo interior sale a la luz a espantar a propios y extraños. Las cosas no siempre son o blancas, o negras, porque hay una amplia gama de grises. Sumando a esto el sabio principio del ying yang, que dicta que todo lo bueno tiene algo malo y viceversa, en la vida real no hay personas 100 por ciento bondad, dulzura y cariño refinado. Hasta la persona más calmada, paciente y bonachona que conozcamos, tiene sus días malos, sus situaciones complicadas, sus mañanas que empiezan con el pie izquierdo, y en esas circunstancias toda su nobleza o sale espantada por la ventana, o decide darse as...

El número secreto

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Nuestras vidas están regidas por números. Piénsenlo, nos identifican por el número de DNI, nos localizan marcando el número de nuestro celular, nos atienden en el súper mercado, la clínica o el banco cuando el número de nuestro ticket aparece en la pantalla. Sin embargo hay un número que todas tenemos, pero muy pocos conocen. No es secreto que los números y yo no somos amigos, debido a una profesora de matemática que tuve en primaria. Ella no era media bruja, era bruja completa, y aunque más de una vez traté de reconciliarme con ese curso, nunca pudimos construir una relación armoniosa. Un consejo para los estudiantes que sufren de urticaria, ataque al corazón o fuerte dolor de estómago al escuchar la palabra álgebra, si no está en sus planes estudiar ingeniería, economía, contabilidad o alguna ciencia numérica, aprendan lo estrictamente necesario para el examen, en la vida real te defiendes muy bien sabiendo sumar, restar, multiplicar y por ahí dividir. Eso de adivinar a qué ...

Lo que callan los hombres

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Es bien sabido que cuando una abre la boca y pronuncia la frase no me pasa nada, quiere decir que le pasa de todo. Como nosotras somos algo complicadas y nos gusta complicarle la existencia al compañero de turno, sea enamorado o no, esperamos que este adivine lo que ocurre, hasta que se da por vencido y le reprochamos algo que, probablemente, él hizo por inercia. Pero, hombres del mundo, no se hagan los desentendidos, que cuando ustedes se quedan callados, la cosa es peor. Cuando los hombres se quedan callados, sospechamos que algo no anda bien, y no es exageración, ni lectura entre líneas, ni una mala interpretación. Hay algo raro, que en algún momento caerá de maduro. ¿Si mi chico se queda callado de buenas a primeras, debo asustarme, repasar mi comportamiento de las últimas horas y hacerme a la idea de que la próxima pelea será la definitiva, terminaremos para siempre y voy a estar muy triste? Pues no, porque hay un punto muy importante que no debemos perder de vista. En el...

Te llamo... si, claro

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Me gustan las citas. Todo el preparativo previo me estresa un poco, pero me gusta eso de repasar el guardarropa mentalmente para elegir el "outfit" perfecto, calcular el tiempo que me tomará alistarme y llegar al sitio sin preocupaciones, pensar, como decía Daniela Herrero, en que voy a decir, en como va a mirarme, y tener un par de temas de conversación bajo la manga, por si acaso. Hay citas que causan algo de ansiedad por su proximidad, hay otras que nunca se van a dar. por lo general las primeras anteceden a las segundas. Al terminar una cita la frase automática es "te llamo". Es una respuesta de rigor, casi casi como decir salud después de que alguien estornuda. Así como ese salud no significa preocupación y deseos de larga vida para con la persona que estornuda, ese te llamo no equivale al compromiso de que de todos modos va a marcar tu número y te va a invitar a salir en unos cuantos días más. Puede que esa llamada no llegue, aunque también cabe la po...

Reconstruir

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Tras el golpe inicial que supone una ruptura, la negación, la tristeza infinita, la culpa y la aceptación, llegamos al momento más complicado, aunque si has transitado todas las etapas anteriores con mucho dolor, esto te va a parecer papaya. Toca reconstruir, la pregunta es, ¿por dónde empiezo? Más allá de reconstruirse, lo que se hace sin querer queriendo, es reinventarse. Si esa relación que estas olvidando poco a poco y más por las malas, que por las buenas, significó algo importante, pues definitivamente no eres la misma persona que eras al empezarla. Has crecido, has aprendido, has cambiado, inevitablemente. Y eso es lo normal. Es lo primero que se debe tomar en cuenta, antes de empezar de nuevo. Ahora, nos ubicamos en el centro de los escombros y empezamos a rescatar esas virtudes que siguen ahí, algunas resquebrajadas, otras intactas. Con eso en la mano, nos miramos en el espejo y nos reconocemos. Cuesta trabajo porque, como lo he dicho, hay muchos cambios, unos más ...

Los recuerdos de una tragedia

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El 15 de agosto de 2007 los peruanos, principalmente los pobladores de Lima e Ica, vivimos de manera literal lo que anunciaba el titular de un diario al día siguiente: "2 minutos de terror". Han pasado 10 años, ya nadie recuerda mucho a los damnificados, a los muertos, a los heridos. Tiene que pasar una desgracia al otro lado del mundo para recordar que aquí también la tierra tiembla. Lo sucedido ese día a las 6:40 pm lo recuerdo clarito. Estaba en la universidad, haciendo hora para mi primera clase de Fundamentos de la Publicidad. Había estado escribiendo en el CENDOC, ubicado en el tercer piso de mi facultad. Me disponía a guardar mi libreta y mi lápiz para ir al salón cuando empezó, todos los presentes nos miramos y salimos sin pensarlo tanto.  Yo, tal como había escuchado y pongo en práctico hasta la fecha, me quedé parada en el umbral de la puerta del CENDOC. En la puerta contigua había una chica que me decía, como que es bien larguito ¿no? Asentí, volteé la...

En mis sueños

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Dicen las malas lenguas que cuando una chica quiere hablar con un chico que le gusta y no encuentra una buena razón para hacerlo, usa la excusa de haber soñado con el muchacho en mención, una justificación tan usada que ya no se hace creíble. Yo no uso el haber soñado con alguien como excusa, pero si suelo comunicarme con esa persona que veo mientras duermo, porque con el subconsciente nunca se sabe. Cuando te veo en mis sueños me provoca llamarte, pero no lo hago. Una sola vez te envié un mensaje de texto y salté hasta el techo cuando me lo respondiste minutos después. Me puse eufórica, y más aún cuando te despediste con un te quiero mucho. No me avergüenza decirte que me pasé todo ese día pensando en ti. Seamos francos, pensé la semana entera en ti. Como soy bien creativa no paraba de producir y reproducir en mi cabeza escenas imposibles, demasiado almibaradas, con discursos de telenovela. Es que además de creativa, soy cursi. Cuando te veo en mis sueños te tengo en mi c...