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Historia de una entrada

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Era 29 de diciembre del año pasado. Mi Pepita Grilla y yo habíamos almorzado y brindado por el fin de año y nos fuimos en busca de un postrecito y un café. En el camino nos encontramos con un punto de Teleticket y decidimos comprar nuestras entradas para ver a Andrés Calamaro, aprovechando el descuento de la tarjeta que maneja Pepita. El concierto era en marzo, pero la vida, y un virus que venía desatando el pánico en el otro lado del mundo y hasta la fecha nos tiene con los nervios de punta, quiso que el concierto de Calamaro aun no se de, y se convierta en el primero para el que compro las entradas con tanta anticipación. Poco más de un año, siendo optimistas. La entrada intacta es solo la punta del iceberg de un año atípico y algo antipático. Es fácil señalarlo desde mi posición, soy de una de las pocas personas que no ha tenido problemas ni de salud (al menos mis bronquios y mi sistema respiratorio está bien), ni laborales, y creo que este año tener esas dos cosas es casi, casi un ...

Lo que quiero

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Cuando nació en mi cabeza loca la idea de escribir un blog, pensé basarme en la bitácora personal de la mujer a quien considero mi mentora, Alicia Bisso, y titularlo "Yo también busco novio". Por motivos que conocen quienes siguen este pequeño espacio desde sus inicios, el nombre cambió, pero no el norte. Qué es lo que quiero en ese novio que, espero con fe inquebrantable, llegue algún día. Quiero paciencia. Porque soy arrebatada, y a veces media taba. También tengo actitudes de calabacita. Leo revistas de moda, me se varios tips de belleza, conozco lo que dicta la moda en cada temporada, me encanta Sex & the city, la serie y las películas, y sueño con pasear por New York y comprar unos zapatos que tranquilamente pudieron ser usados por Sarah Jessica Parker. A veces mi rostro se apaga y me quedo callada de buenas a primeras, por favor, respeta eso, así soy. Quiero que respetes mi espacio, ya que andamos en esa onda. Hay cosas que me gustan hacer a solas, por ...

Apariciones

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Ella no creía ni en las apariciones, ni en las casas embrujadas, ni en los espíritus chocarreros. Escuchaba con poca atención las historias de las almas en pena. Debe ser que a mi nunca me ha pasado, por eso soy escéptica se justificaba. Sin embargo ella tenía sus propios fantasmas, que justo en el momento menos pensado aparecieron, uno tras otro, en fila india, y no había ni armarios, ni espacios bajo la cama en donde esconderse.  Un correo electrónico marcó la reaparición del primer fantasma. Uno que ella perdió y enterró para olvidarse de su existencia. Seguía respirando, y ella podía terminar de despertarlo y sumergirse de nuevo en un jueguito que la verdad, la verdad le aburría y le había dejado de gustar hace mucho, o desaparecer sin dejar rastro. Ella solía hablar de sus fantasmas sin tanto problema, pero de este jamás dijo nada, porque le avergonzaba, le recordaba un pasado del que prefería desentenderse, es su secreto mejor guardado. Por eso mismo eliminó el c...

Verano traidor

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"Tú serás el tiempo y el lugar de un verano nada peculiar" canta La Oreja de Van Gogh, y tengo cierto grado de identificación con este trocito de canción. No hay co protagonistas, pero este definitivamente ha sido un verano nada peculiar, atípico, la excepción a la regla, o eso espero, este es un verano para el olvido. Si ustedes leen religiosamente todas las semanas este pequeño espacio, o me conocen medianamente bien, deben saber que yo amo el verano. Me emociona la proximidad de los días de sol, el cielo celeste, los helados, las escapadas a la playa los fines de semana, andar sin chompitas a la mano, en fin, para mi sobran los motivos para amar la estación cálida. Mi expectativa de que este sería un lindo verano se desplomo poco a poco, y el verano 2017 será un verano para olvidar y para que nunca más se repita. Claro, nadie en su sano juicio va a querer que se repitan las lluvias, huaycos e inundaciones que azotaron al país, y en lo personal yo no quiero que se ...

En la víspera

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La semana pasada hablábamos de esas ocasiones en las que no podemos esperar. Y si bien hay eventos, tipo conciertos, citas o encuentros que queremos que lleguen ya ya, hay otros que me divierten más en la víspera. Por ejemplo mi cumpleaños, que es mañana y que espero con toda la calma que amerita. No es porque me resista a apagar una velita más y me empiecen a fastidiar las bromas que involucren la edad. Tampoco es porque sea antisistema, pueden que hayan muchas fechas que pasen desapercibidas en mi calendario personal, pero el 19 de mayo no, ese día está marcado, resaltado y adornadito con stickers en mi agenda. Puede ser la expectativa, que muere cuando llega el momento, y a mi me gusta estar así, expectante, esperando cosas que tal vez no lleguen, es más, que no van a llegar, pero mientras no sea el momento se puede guardar una pizca de esperanza, refundida y disfrazada de incredulidad. Digo que no, para creérmela, pero en el fondo y a solas con mi conciencia creo que si, p...

Una noche sin besos

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Ya que mi horóscopo chino señala que estoy en un buen momento para conocer gente y ya me convencí de que el galán de la temporada no va a llegar solito a la puerta de mi casa, estoy aprovechando cada ocasión para salir. La última vez me dejó una historia para contar. Las cosas sin tanto plan salen mejor. Por eso, hace un par de semanas canjeé sin mucho trámite un sábado ahí nomás, por un fin de semana sin freno a la mano. Mañanita playera, almuercito con mami, tarde de timba y noche de barra. Todo espontáneo y todo salía bien. La noche de barra empezó en un bar del Centro, bebiendo cervezas artesanales, comiendo una de las mejores salchipapas de Lima (aunque me quedo con la del Tip Top) y contando las últimas novedades en mi vida a mi incondicional Pepita Grilla. Una vez que terminamos la primera chela de la noche, decidimos salir de ese pequeño horno que nos estaba ahogando e ir a buscar donde seguir la noche. Tras una rápida inspección, decidimos ir al antro al que vamos...

Quiero traer...

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Empezó un nuevo año. Tras el alboroto de fiestas, todo vuelve a la normalidad, a la rutina, a lo de siempre, pero con nuevas metas, con las esperanzas renovadas, con un cuaderno que está en blanco, que está lleno de expectativas, de retos por cumplir, de sorpresas por encontrar, de proyectos que están en nuestra cabeza. Y de cosas que queremos traer, porque nos hacen bien. Quiero traer a este 2015 el despertador sonando a las 5:30 am o antes. Mi cara de sueño, mientras pienso que o me despierto o me despierto, y salgo de la cama buscando el interruptor para encender la luz y acto seguido la radio, al volumen que se me de la gana, porque no despierto a nadie (excepto a Alonso una vez cada 28 días). Quiero traer la rutina aprendida de memoria, la ducha, el closet, el MP4 encendido, las escaleras de caracol, Torre Tagle y Paseo Los Andes, la nueva lección de inglés, el regreso por las mismas calles, el desayuno, la radio encendida para mi abuela, la lap top para mi, las redes soc...

Tiempos tranquilos

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Junio es un para mi un mes intermedio. Digamos que son los 30 días obligatorios entre mayo y julio (dos de mis meses favoritos) para demostrar de que eso de carnaval toda la vida no es del todo cierto. Además es un mes que tiñe el cielo limeño de gris panza de burro y las mañanas de llovizna. Dan ganas de tomarse cinco minutos más en la cama y asumir tiempos tranquilos. Son tiempos tranquilos cuando suena el despertador a las 5 de la mañana. El frío y la llovizna de la madrugada, sumado al hecho de que todo está oscuro aun  (parece que la pizca de sol que diferencia los días de las noches se está quedando dormida) complica mucho más salir de la cama, y quitarse las sábanas conservando el buen humor es imposible.  Cuando te resignas a salir de la cama, recuerdas que hoy no hay clases y tampoco tienes que enviar un boletín antes de las 9. Te puedes regalar varios minutos más bajo esa frazada polar de la que te olvidaste durante todo el verano, pero buscas con desesp...