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Mostrando las entradas etiquetadas como Pueblo Libre

Vota por mi

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Este debe ser el peor escenario que se pueda pensar para un proceso electoral. El destape de la corrupción en el Poder Judicial, los audios, los hermanitos, el asqueroso CNM, la banda de los Cuellos Blancos y todo lo que viene sucediendo en nuestro país en los últimos meses, sin contar con la cuestión de confianza, nos sorprende ingratamente, nos asquea, nos decepciona, nos indigna. Y en medio de esa desazón aparecen las elecciones municipales, y los candidatos juran y perjuran que son honestos... Obviamente nadie les cree. Hace poco menos de un año, un encuestador llegó a mi puerta y yo, muy solícita, respondí cada una de sus preguntas. Al terminar mi cuestionario, concluí que no tenía ni la mas remota de idea de por quién votar para alcalde de Lima, pero si estaba en mi cabeza, claro cual agua, esos partidos por los que no votaría ni a balas. No me gusta el amarillo, el naranja me causa náuseas, y vomito cuando cierto sujeto, que no se por qué diablos lidera las encuestas, q...

Yo doy para más

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Digamos que tu última relación se desgastó. Al sentir que ya no habían temas, ni visiones, ni objetivos, ni tantos gustos en común, decidiste poner punto final. La gota que rebalsó el vaso fue su apatía y su falta de ambición, yo doy para más dijiste, respiraste hondo y le diste vuelta a la página. Eso de yo doy para más sonaba bonito y parecía una buena idea al principio. Por eso no te dolió dejarlo a él en estado de shock, con un montón de preguntas sin respuesta y sin despedidas dramáticas. Simplemente le dijiste hasta aquí y te fuiste. Sabes que es doloroso, que para él es un golpe bajo, pero es necesario porque te quieres más a ti, y no es egoísmo, es autoestima. Te repetías que merecías algo mejor. Pasaron los meses y ese alguien mejor, que te merezca, no aparecía ni por casualidad, a pesar de que lo buscaste por calles y plazas, entiéndase bares, discotecas de moda, restaurantes de cuatro tenedores para arriba, resorts, en fin, todos esos lugares donde te mereces ir...

Mequetrefe

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La RAE define mequetrefe como persona entrometida, bulliciosa y de poco provecho. Ya que mequetrefe es una palabra que me gusta y que de un tiempo a esta parte suelo utilizar, evaluemos si la aprovecho bien o no. Cada vez me convenzo más que los requisitos para ser serenazgo son ser bruto y creerse el bacancito de la cuadra. Hace 15 años, cuando hice mi aparatoso ingreso al mundo laboral comprobé que hay serenos respetuosos, inteligentes, muy amables, pero esos poquitos han ido disminuyendo hasta llegar a cero.  Por eso reniego cada vez que me cruzo con alguno de ellos en mis incursiones al Centro de Lima, porque su trabajo no solo es cuestionable, porque no entienden que poner orden en las calles no se limita a meter miedo con su camioncito ridículo, porque nadie los ve como autoridad, por lo tanto no los respetan ni en su casa. Los serenos hoy por hoy, son sujetos que mucha bulla y nada de nada, son individuos de poco provecho, por lo tanto los serenos son unos mequetr...

¿Va o no va?

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Llegados a los 30, con varias experiencias vividas y lecciones aprendidas, sumadas al infalible sentido de la intuición, podemos darnos cuenta a velocidad luz si una relación tiene sentido y cuerda para rato o no, si será un proyecto al que debemos darle con todo, o solo un hipo juguetón, si esa relación que parece inminente va o no va.   Como dice Sarah Jessica Parker en Sex and the City, la película, y ya lo he citado alguna vez, los 20 son para divertirse, conocer, tantear, experimentar, tonear a morir, hacer sin pensarla tanto, sin preocuparse tanto, sin planearlo todo. Entonces llegas a la base tres con un montón de historias que te dejan varias lecciones que deben ser aprendidas y, lo más difícil, aplicadas, solo así se puede crecer, madurar y aprender más. Nos vamos a seguir equivocando y con ganas, pero esos magullones por cada nuevo resbalón serán tomados más deportivamente. Vivir para contarla. A mis 35, o como prefiero decirles, mis 18 años de vida más 17 de...

¿Grinch yo?

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Para nadie es novedad que diciembre es uno de mis meses favoritos porque se asoma el verano, los reencuentros con las amistades abundan y el ambiente navideño pone. Yo, que siempre le he dicho no al Grinch, siento que me estoy mimetizando con este personaje. ¿La razón de mi metamorfosis será que estoy abandonando el país de Nunca Jamás y lo que veo no me gusta? Parece que el diagnóstico no es tan terrible. No es que ahora odie la navidad, no quiera saber nada con los adornitos, los nacimientos, los arbolitos; que los villancicos me den urticaria (bueno esto siempre me ocurre); y que haya anunciado que nada de regalos, ni reencuentros, ni abracitos navideños. Solo he descubierto que soy algo influenciable, y como de lunes a viernes le tengo que ver la cara a un ser insoportable (más conocida como mi English' Teacher) por 90 minutos completitos, estoy perdiendo la paciencia con el mundo entero. Ahora, puede ser que por primera vez en mi vida me detenga a ver el lado ...

Llega, llega primavera

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Desde el inicial, a uno lo emocionan con el día de la primavera. Te cuentan que el cielo se empieza a colorear, que el solcito ya se asoma, después de haber estado alegrando al otro lado del mundo durante varios meses, que todo florece, incluido el amor, que todo es bonito. Pero la primavera, no siempre es una temporada para recordar. Aunque hay eventos que vale la pena citar. Cuando empiezas a crecer y algunas cosas empiezan a tener sentido, comprendes que eso del día de la primavera, no es la gran cosa, no es que te vayas a la cama el 22 de septiembre con una temperatura de 13 grados o menos y con una llovizna horrorosa y al día siguiente hay un sol radiante, tu plantita que sembraste con tanto afán empieza a germinar, los pajaritos cantan y todo bonito. Nada que ver. La primavera tarda en llegar, mas o menos hacia mediados de octubre notas algún cambio significativo y permanente en cuanto al clima, aunque con esto del fenómeno El Niño, no se sabe, y en realidad es breve, ...

Bitácora previa

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A pesar de mis esfuerzos, este año el stress pre navideño hizo su aparición y realmente estoy agotada. No sé que pasó, tal vez caigo en cuenta una vez más que una agenda se me hace imperiosamente necesaria (hay una en mi lista de regalos), o tal vez el trabajo me tiene tan absorta que el tiempo me quedó corto, no lo sé, lo único que es seguro es que es 24, son las 6 de la tarde y estoy agotada. Al mediodía veía por el noticiero el caos que invade el Centro de Lima y los principales centros comerciales de la capital y pensaba doble suerte: ya no vivimos en medio del desastrozo Cercado y como yo soy recontra organizada mis regalos ya están comprados y ando en el proceso de envolvimiento (proceso que convirtió a mi cuarto en una sucursal de la fábrica de Papá Noel), Y mientras envolvía mis regalitos, y les ponía la tarjetita, y tarareaba alegremente la canción que sonaba en la radio, mi tía entra a mi cuarto y me cuenta que un tío y su familia van a pasar Navidad con nosotros. Ac...

32 a la vista

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Para variar el tiempo ha pasado sin hacerse sentir y como jugando. Los 32 me esperan a unos cuantos pasitos de donde estoy, tan cerquita que la vuelta de la esquina es hoy un punto lejano por el que ya transité. ¿Qué es lo que me espera? Supongo que algo más de sensatez, una buena dosis de madurez, una pizca de cordura y dosis inmoderadas de sorpresas y nuevos retos que voy a recibir con el mejor de los ánimos (porque de caras largas ya estuvo bueno). Pero antes de avanzar resolvamos una incógnita, ¿cómo me imaginaba a esta mujer de casi casi 32?         Cuando era una niñita dulce e inocente aun, a los 9 años, ni si quiera me esforzaba en pensar qué sería de mi vida a los 32, para eso faltaba uffffff, una eternidad. Sólo tenía clara una cosa en la vida (y eso ya es bastante, tomando en cuenta que a los 9 nadie sabe a ciencia cierta qué es la vida), quería estudiar comunicaciones, quería salir en la televisión, ser archifamosa y conocer a Andy, el ca...

Lo que son las cosas

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Cuando estaba en quinto de secundaria las monjas nazis tenían dos propósitos con nosotras: perpetuar su especie buscando chicas que quieran ser religiosas (esperemos que con el tiempo no se sientan ni frustradas, ni arrepentidas, ni amargadas y respeten los famosos votos de pobreza) y que todas salgamos con una remota idea de lo que queríamos hacer con nuestras vidas. Fue así que en un taller hicimos un proyecto de vida, que con los años se fue modifcando, cambiando y en otros tantos casos, olvidado y canjeado por otro que se ajuste a la realidad.  Era 1997, estaba en quinto de secundaria, ansiosa por salir al mundo real y vivir mi vida bajos mis reglas, a mi manera, sin uniformes, ni formaciones, ni puntos menos en conducta, ni nada de eso. Quería salir al mundo real ya, ya, right now. Pero para no dar un salto al vacío, pensé que las nazis con hábito al fin habían tenido un ataque de sensatez, y hacer un proyecto de vida no era ni mala idea, ni pérdida de tiempo. Lasti...