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Mostrando las entradas etiquetadas como infidelidad

Esa consecuencia llamada infidelidad

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Contrariamente a lo que más de una persona me ha dicho, yo opino que la infidelidad es una consecuencia. No es algo genético, ni una imposición cultural, ni la respuesta inconsciente a un impulso, mucho menos una causa. La infidelidad encuentra su respuesta y razón de ser en eso que no anda bien y por miedo, por descuido, o porque si, no nos atrevemos a mirar, mucho menos a enfrentar.  Por donde se le mire la infidelidad es la respuesta a una carencia de paciencia, de entusiasmo, de comprensión, de amor, o a un exceso de celos, de desconfianza, de machismo, de libertad. Como lo mencioné al inicio de este post, no aparece espontáneamente, sino que algo lo genera. El adulterio es un acto de deslealtad y una tremenda falta de respeto comparable, desde mi perspectiva, con una agresión emocional.  Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente, pero la infidelidad se presiente, se huele, se percibe, además nunca debemos de perder de vista que nosotras tenemos a la ...

El momento de Lisa

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Un ejercicio de memoria para los que han visto la ópera prima de Frank Pérez Garland, Un día sin sexo. ¿Recuerdan la escena que protagonizan Melania Urbina y Fabrizio Aguilar, justo antes de la escena de Lisa, o sea Melania, caminando por una calle oscura, mientras suena de fondo Lisa en el espejo? Esa, en la que Lisa corta en una la calentura de Gabriel, que quería aprovechar la ausencia de sus papás. Si la recuerdan, vamos a desmenuzarla, y si no tienen idea de que estoy hablando, lean con atención este post. Un día sin sexo, es una película que evalúa el aspecto sexual de 4 parejas diferentes, el matrimonio maduro, el otro en crisis, los debutantes y las relaciones free, libres, sin ataduras, porque del gusto no pasa, o eso parece. En esas anda el personaje de Lisa, una chica que salta de no relación en no relación porque no se engancha, porque prefiere solo salir, porque nadie le entusiasma, porque es libre como el viento, peligrosa como el mar. Hasta que aparece Gabriel, ...

Si te vas

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Es bien sabido que amor de lejos, felices los cuatro, por eso la canción de Maluma (él la canta, ¿cierto?) gozó de tanta acogida. Es una verdad universal que nadie se atrevió a contar alegremente. Sin embargo, hay una pregunta que cae de madura, ¿el amor de lejos funciona? Al hablar de amor de lejos, me pongo lo más dramática posible, porque total, por algo soy la reina de la exageración, y planteo la situación de una relación, en la que una de las personas involucradas por estudios, ofertas laborales, desesperación, hastío de Lima, la horrible, u otro similar, decide agarrar sus chivas e irse al otro lado del mundo, España, India, Papúa Nueva Guinea, Dubai, o el primer país mas lejano que se te ocurra, o de repente que no has escuchado mencionar ni de por casualidad en National Geographic, canal que sintonizas todas las noches para conectarte con la cultura y la naturaleza. Él se va, y tú decides quedarte, porque tu familia, tu trabajo, tu vida está aquí. Evidentemente, e...

La otra

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En las telenovelas, películas de bajo o gran presupuesto, obras de teatro, series de Netflix o cualquier otra dramatización, siempre hay buenos y malos. Y la mala es, la mayoría de las veces, una mujer sin escrúpulos que se le mete por las narices al buenote, y recontra caído del palto, del galán, que se deja seducir. Esta fémina se gana el odio de medio mundo, es la villana, la antagonsita, la compinche de Maléfica, Cruella de Vil, y todas las brujas de Disney, y también es la querida, la trampa, la otra. Es bien fácil juzgar, satanizar y enviar a la hoguera de la indecencia a esta chica con la que el "inocente" del protagonista le saca a la vuelta a la heroína de la historia, que seguro es 100 por ciento encanto refinado, un terroncito de azúcar, un amor. Antes de sacar el kerosene, fósforos y el árbol al cual vamos a amarrar a la otra, para quemarla viva, pensemos solo un minutito, y recordemos que una infidelidad no es una causa, sino una consecuencia. Consec...

El apagón... y las cosas que suceden

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Tenías tus sospechas, algo había cambiado, pero no sabías por qué. O sea, no tenías la certeza, pero si intuías, sospechabas e imaginabas las razones por las cuales ese chico al que le movías el piso y te alborotaba el corazón te trata, ahora, con tanto interés como a una planta, tomando en cuenta que él no es jardinero. Hasta que un día aclaras tus sospechas. Sientes que una bomba reventó en tus narices, causó un corto circuito en tu corazón y un apagón en tu cara. A la mayoría de personas, cuando la ilusión se escapa por los poros, se nos nota en la cara. La sonrisa, el tono almibarado al hablar de él, el brillo en los ojos, es notorio, aunque nos esforzamos en disimular. Igual de notorio es cuando lastiman tu corazón. Así sea un golpecito mínimo que no ha dejado ni medio moretón, o una bomba que te lo destroza y lo deja roto en mil pedazos, una vez más.  Eso es conocido como el apagón emocional, equivale al estallido de una bomba que anula tus sentidos, cuesta proce...

El caso de Scarlet

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Hace una semana conversaba con una amiga. Ella me hablaba de un chico que ha conocido en el trabajo y que la trae babeando. De pronto, en el momento más interesante del relato ella me dice, ¿te acuerdas del caso de Scarlet Johansson en la película "Simplemente no te quiere"? Le contesté afirmativamente (deben recordar que esa es una de mis películas favoritas), ella me miró y con ojos tristes me respondió, bueno me pasa lo mismo, él es casado. Por si no han visto la película, o no ubican el caso al que hago referencia les refresco la memoria. Scarlet Johansson interpreta a Anna, una profesora de yoga que sueña con convertirse en cantante. Cierto día conoce a un chico en el supermercado, tropiezan, sonríen y terminan conversando horas de horas. Ella le cuenta su sueño, él le dice que conoce a algunas personas que pueden ayudarla en el proyecto, le da su teléfono y se despiden. Durante la conversación, él le advierte que es casado, pero eso a ella poco le importa, por...

Ese odioso te lo dije

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Digamos que estás pasando por una catástrofe emocional, estás hecha leña, no quieres saber nada con la vida, estás pensando seriamente en destrozar la radio si programan una sola balada corta venas más y los paquetitos de kleenex se acaban uno a uno frente a tus ojos que no dejan de llorar. Nunca faltan tus amigas que siempre te darán su apoyo, pero de repente tienes la mala suerte de tener entre ese grupo a una desatinada que te va a decir "te lo dije" y acto seguido el mundo se te va a terminar de desmoronar. ¿Existe frase más lapidaria que esa? Yo creo que no. El te lo dije cumple la función exclusiva de restregarte en la cara que volviste a meter la pata y con ganas, y obviamente en plena fase post rompimiento, con el corazón destrozado, el apagón en tu interior que te borró de sopapo el brillito en los ojos y ese inexplicable escalofrío constante, además de la deshidratación que estas experimentando de tanto llanto, es lo último que quieres escuchar. Pero nu...

¿Jugamos con fuego?

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La idea es tentadora. Es muy tentadora, y puedes aceptar alegremente. Justo cuando la palabra si empieza a dar vueltas en tu cerebro y está por ser verbalizada, se encienden las luces de emergencia para que no pierdas de vista que ya pasaste por ese capítulo. Ya hiciste realidad esa idea que ahora se ve tan bonita, y el resultado fue desastroso. ¿Vale la pena volver a lo mismo?, ¿es eso jugar con fuego? Apareció un chico que parece un buen prospecto, hay algo de química, algo de física, las cosas fluyen pero hay algo en él que no está bien, y te desanima a continuar con esa chispita que encendió cuando lo viste y empezaste a hablar con él. Figurita repetida, tu súper prospecto tiene una falla, y no se trata de un defecto de fábrica con el que puedes lidiar, es una posición que te pone a ti en un papel que no quieres asumir porque ya lo hiciste una vez y saliste mal parada. Sin embargo, la idea es tentadora, muy tentadora. Como eres superada, no descartas la idea de plano, y...

Sheyla, Milett y toda la mancha

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La farándula peruana siempre se las ingenia para llamar nuestra atención. Abandonos de hogar, violencia doméstica, romances clandestinos, infidelidades, lo que sea si de ocupar primeras planas se trata. Esas chicas que llaman la atención, dejaron el anonimato por un golpe de suerte (o infortunio) y podemos encontrar sus clones emocionales a la vuelta de la esquina. Pueden ser tú, pueden ser yo. Yo no conozco a ninguna de las señoritas a las que voy a hacer referencia, por lo que mi percepción se va a limitar a lo visto, leído y escuchado en los últimos días, semanas o meses. No hay nada nuevo bajo el sol, ellas son como tú, o como yo, con historias parecidas, el detalle es que ellas sufrieron, o disfrutaron bajo los reflectores, sus errores (o aciertos) alimentan a la prensa, su vida amorosa es analizada en los bloques de espectáculos. Ellas hacen que la gente extrañe a la mordaz Magaly Medina (no me molesto en confesar que la admiro y espero su regreso con expectativa inusual...

Alta Infidelidad

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Luchaste con todas tus fuerzas contra la tentación. De verdad te esforzaste, pusiste empeño, voluntad y todo el razonamiento posible, pero la idea te ronda la cabeza y no hay quien te la quite. La infidelidad se presenta ante tus ojos e inconscientemente sabes que en cualquier momento vas a dejarte llevar y destapar una olla de grillos. Antes de que lo hagas detente un momento y entérate de lo que se te viene tras la infidelidad. Primero que nada debo señalar que con este post no quiero promover la infidelidad, por lo tanto no debería ser leído como una licencia para la deslealtad. Sin embargo, creo que quien se haya metido en una relación de tres tiene mucho que contar, pero en voz baja porque si eres mujer y admites tu infidelidad te ganas inmediatamente el rótulo de jugadoraza. Y quien esté tentada de sacar los pies del plato no debe aventurarse imaginando que es una travesurita, trae cola por su puesto que si. Tu conciencia y tu están a punto de enfrentarse...