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Mostrando las entradas etiquetadas como primer amor

Mientras duró

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Es inevitable que las miradas se posen sobre ellos y que murmuren quienes saben lo que pasó, que son más de los que ellos creen. Les lanzan indirectas bien directas, algunas les hacen gracia, una de ellas propició un abrazo y en medio del ataque de risa ella le dijo no negaré que fue bueno mientras duró. Él asintió Fue la primera ilusión de ella. Lo adoraba, lo pensaba, pedía por él en sus oraciones de cada noche. Y ella fue la primera chica en la que él posó sus ojos. Se alegraba al tenerla cerca, la miraba, la escuchaba, la hacía reír. Esa correspondencia hizo de su historia, la primera, un relato tierno, dulce, pero totalmente platónico, por eso mismo perfecto. Por todos los sentimiento que nacieron en el interior de ambos por primera vez, por los bonitos recuerdos que quedaron, por las canciones que hasta la fecha les arrancan una sonrisa y un suspiro, lo suyo fue bueno mientras duró. El primer beso tardó, pero llegó y no pudo ser mejor. Coincidieron de manera casual, ba...

El amor más bonito

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Hace muchos años, casi, casi con la apertura de este espacio, tras pasear por los pasadizos de mi corazón y contar mi historia contigo en voz alta, admití sin miedo de que fuiste el mejor primer amor que pude pedir, Eterno. Hoy con una inusitada nostalgia rondándome, quiero enumerar esas razones que te hacen coprotagonista de una de las historia mas bonitas que tengo. No eres la relación más importante que he tenido, ni a balas. Pero si fuiste mi primer amor, el primero que trató de mandarse, que enredó sus dedos con los míos, que me dio un regalo, el mismo que guardo hasta la fecha, que me hizo sentir mariposas en el estómago, que podía con un simple gesto pintarme el día. Es más, me iluminabas la semana completa. Y te quedabas dándome vueltas en la cabeza. Fuiste mi primera ilusión, precisamente por eso fuiste el amor más bonito. Y así como de tu mano conocí todo lo lindo que trae la primera ilusión, también tanteé lo más triste. Fuiste el primero que me rompió el corazó...

Con el estómago

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Hace muchos años una profesora a la que recuerdo con poco cariño, nos dijo que para transmitir emociones y para que un artículo sea brutalmente franco se debe escribir con el estómago, porque es ahí donde se centran los sentimientos. Con los años le he dado la razón, el estómago es un órgano vital, casi tan importante como el cerebro, el corazón o los pulmones. Los nervios se acumulan en el estómago. Imagino que esto le ha pasado a más de uno en su infancia, un resortijón en el estómago que nos pone más blancos que un papel y nos hace temblar como gelatina justo cuando mami o papi descubren la travesura del día, lo cual suele incluir algún nuevo adorno roto por jugar voley, futbol, basquet, o cualquier deporte que incluya un balón en la sala, a pesar de la advertencia de no hacerlo. Cuando nos atrapan, el estómago sufre. Las mariposas, signo de la ilusión temprana, revolotean en el estómago. De esto ya hemos hablado miles de veces. Cuando te gusta una persona, y te gusta...

Tomar su mano

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Lo primero que le veo a un chico son sus manos. Unas manos limpias, con uñas cortas e impecables suma puntos, que reciben un plus si estas manos son suaves como las uvas, como dice un poema que leí hace muchos años. Y pocas cosas me gustan tanto como que el chico que me gusta me tome la mano. - Mi mejor amiga me contaba con lujo de detalles lo que había sucedido el último fin de semana. Ese sábado, ella había coincidido con el chico que tanto le gustaba. Ella sospechaba que la atracción era mutua, pero no se hacía muchas ilusiones, para que el globo no se le reviente en las narices. En un momento de su crónica me cuenta que él le agarró la mano, yo le pedí detalles, ¿enlazó sus dedos con los tuyos? le pregunté. Su respuesta afirmativa era el dato que necesitábamos para redondear la historia. Él también estaba templado de ella, se delató cuando tomó su mano. - Él me gustaba, y me gustaba un montón. Me ponía nerviosa cuando lo tenía cerca, sin embargo me gustaba sentirlo a...

El arrebato

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Era la primera noche que estaban juntos y que no veían estrellas porque no había espacio para ellas. Si él no había tenido miramientos, ella tampoco los tendría. Se había cansado de hacerse la buena, era momento de ser brutalmente honesta. La ex de Chico se había ido, haciéndose la ofendida, la molesta, la resentida. A Chica jamás le cayó bien, siempre le pareció una huachafita disforzada. Nunca lo dijo en voz alta, al menos delante de Chico no, y así como se quedó callada, celebró para sus adentros la noticia de que Chico y la huachafita poca cosa habían hecho crack. ¡Al fin se dio cuenta que es una jugadora! pensó nuestra protagonista. Chico no quería que su huachafita, se fuera. Ese rompimiento había sido producto de un arranque, lo cual era típico de él, sin embargo ella en su afán de hacerse la difícil lo dejó en una situación incómoda y se fue, impasible, con aires de superioridad y más disforzada que de costumbre. Al poco rato Chico ya no se sentía tan mal, Chica se...

Susana Charlotte

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Susana Charlotte nació en el marco de una familia feliz, papá, mamá y hermana mayor. Susana Charlotte fue criada para ser una señorita con valores. Susana Charlotte creía en la familia tradicional. Susana Charlotte no sabe si el cuento del sapo que se convierte en príncipe puede volverse realidad. Susana Charlotte creció escuchando los cuentos de princesas desafortunadas, bosques encantados, brujas malévolas, príncipes heroicos, hadas madrinas pertinentes, hechizos resuélvelo todo y finales de dicha eterna. Por supuesto, también vio todas las películas inspiradas en estos cuentos made in Disney. Obvio, Susana Charlotte cree que siendo noble, generosa y cien por ciento dulzura refinada, encontrará su final feliz, siguiendo el camino marcado por su mamá, casarse con un hombre trabajador y bueno que le permita constituir su propio hogar modelo. Susana Charlotte era una alumna aplicada, que iba impecable al colegio todos los días, sus cuadernos bien forraditos con vinifan y su...

Basta ya

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Martes 19 de Noviembre, aun no son las 10 de la noche, estoy en el Estadio Nacional, Olga Tañon deja un segundo de saltar y de pronto escuchamos el intro de la balada con la que se hizo conocida (la popularidad le llegó años después con un pegajoso merengue), "Basta ya". Todo el estadio se emociona y corea. A mitad de la canción ella pide un aplauso para todas las mujeres que dijimos, o estamos por decir basta ya. Yo me aplaudí.     No se cuantos años tenía cuando escuché esa balada por primera vez, unos 13 o 14 años. Lo que es seguro es que tenía el corazón roto por primera vez. Por ese entonces era fanática de los programas de videos musicales, y en una de esas vi el de Basta ya, no sabía quien la cantaba, pero le presté atención a la letra y dije esta es. Desde ese día en adelante cada vez que escuchaba Basta ya recordaba al chiquillo ese que me partió mi corazoncito y cantaba voz en cuello la letra aprendida a la perfecció...

Mi amigo, mi ex

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Este es el mismo título de un post que Alicia Bisso escribió hace muchos años. Recordando una situación similar a la de ella, escribí una nota en el fb (fue una coincidencia ocasional y temporal), y esta es la versión extendida de aquella tarde en que el Eterno y yo nos comportamos como adultos, y volvimos a ser los amigos que nunca hemos dejado de ser.  No es un secreto que el Eterno y yo compartimos juegos, bailes, risas y conversaciones en tardes infinitas. Hablábamos de todo, menos de ese secreto inconfesable, estábamos templados, él de mi, yo de él. Y si bien, él tanteaba el tema, yo entre inocente y abochornada, no le hacía mucho caso. Pónganse en mis zapatos, tenía 12 años, me dolía el estómago cada vez que lo sabia cerca (eso de las maripositas no lo comprendía bien), mi corazón se aceleraba y yo no entendía a ciencia cierta lo que ocurría, tampoco me interesaba mas de lo necesario y, en verdad, no sabía que esperar de la vida. Alguna vez, la segunda oc...

Platónicos de este planeta

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Los amores platónicos no siempre son imposibles. Son esos patitas que te sacan de cuadro, a lo que no les dices nada porque, ni hablar pues, son de realidades diferentes, o tu timidez te impide pronunciar palabra frente a él, o sería bonito, pero para telenovela de las cuatro de la tarde. Hablemos de esos amores platónicos, posibles, pero que no se dieron, porque como dice José José, lo que un día fue, no será.         Una vez hablé de mis amores platónicos de pantalla , pero nunca de esas ilusiones que caminaban cerca mío y me quitaban el sueño o, mejor dicho, se metían en ellos sin pedir permiso. Tal vez porque una característica de estas ilusiones tempranas es que son inconfesables, por lo menos el involucrado no se entera, o si, pero se hace el indiferente para no romper la pauta. Por el contrario, nuestras amigas son las que conocen al dedillo al sujeto en cuestión, como se llama, cuantos años tiene, que hace por la vida, color de ojos, de cabello,...

Y yo te besé

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Había una vez una chiquilla que se enamoró como lo que era, una niña, de un chico guapísimo, entusiasta, con sentido del humor (no era inteligente, pero la niña no lo sabía y no le importaba). Ella también le gustaba al chico en mención, pero él nunca se lo dijo. Una vez casi la besa, pero no lo hizo, muchos años después llegó el momento y ese beso no fue el final, solo el epílogo de una historia antigua.  Chico y Chica no recuerdan cuando se conocieron. Fue hace muchos años, fue desde siempre. La hermana de Chico era muy amiga de Chica. Era su compañera de juegos, de carreras, de tardes eternas, de risas y de secretos también. Chica le contó todo sobre su vida, pero omitió un detalle. Chica jamás le contó a su amiga que su hermano, Chico, era el muchachito que le quitaba el sueño. Pero Chico si le confesó a su hermana que su amiguita, Chica, le gustaba. La hermana se quedó callada, pero era cómplice de su hermano y no perdía ocasión para dejar sola a su compañerita de juego...