Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como juergas

La máquina del domingo

Imagen
Hace muchos, muchos, muchísimos años atrás, cuando este blog no estaba ni en proyecto, se me ocurrió escribir unas crónicas de conciertos, ya que iba a cada rato a ver a una y otra banda, literalmente. Todos los fines de semana. La idea duró lo que duró el cuadernito que sirvió de soporte, y la olvidé por completo, hasta que haces dos domingos, escuchando a El Diario de Hank y a TK en vivo, recordé esa sana costumbre de registrar cada sensación, cada sonrisa, cada emoción que me regalaba un nuevo concierto. Los domingos por la noche, me doy una ducha, me pongo el pijama, como algo (que trato que sea ligero, más no siempre lo logro) y me tumbo en la cama a ver algún noticiero o una película, hasta que el sueño me gana. Creo que es una rutina normal, porque qué flojera arreglarse y salir un domingo por la tarde - noche. Sin embargo, cuando TK anunció concierto y El Diario de Hank confirmó que abriría ese concierto, se me olvidó el protocolo dominguero, el pijama, el noticiero, la flojera...

Un día diferente

Imagen
El aislamiento domiciliario, que empezó el 15 de marzo se prolongó, se prolongó, se siguió prolongando y ¡zás! Me agarró el cumpleaños. Guardaba la esperanza de que para el 19 de mayo ya todos estuviéramos por calles y plazas, con un poco de miedo, pero sintiendo, sin decirlo, que las cosas estaban mejor. La situación es diferente y yo me preparo para recibir mi cumpleaños en #ModoCuarentena. Digamos que no me termino de hacerme a la idea que voy a pasar mi cumpleaños, mis 30 y todos, encerrada en casa, viviendo los últimos días de aislamiento domiciliario, o eso parece. Mientras más se acercaba la fecha, más he sentido la pegada, porque no he tenido mi tradicional visita al spa más cercano para hacerme las uñas, las cejas y la teñida, que bastante falta me está haciendo. Tampoco he tenido la tradicional tarde de shopping que era una de las actividades que más disfruto, porque admito con orgullo que soy compradora compulsiva. Consumidora soy y no me compadezcas. Obvio ...

Amor y alcohol

Imagen
Por lo menos una vez hemos hablado de las mentiras universales, de eso que nos dicen  los patas que tienen ganas de una sola cosa y nosotras no se la queremos dar. Al menos no tan fácil. Pero, como es mejor escuchar lo que queremos oír, hacernos las de la memoria selectiva, usar la ignorancia deliberada, o todas las anteriores juntas, creo que es necesario repasar una excusa tan vieja como la tierra. Eso de que solo los niños y los borrachos dicen la verdad, no es tan cierto. Presta atención. Digamos que un chico te gusta un montón, y te da la impresión que tú también le gustas porque el otro día te quedó mirando. Una noche él, tras haber ingerido inmoderadas dosis de alcohol, se te acerca, te coquetea y te da un beso que te deja perpleja y sin aire. Tan bien te sentiste que siguen besándose, y entre arrumaco y arrumaco, él te dice que eres linda, que le encantas, que se muere por ti, y un extenso bla, bla, bla, tan falso como delantera de vedette. Como tú estás cegada por...

El abogado con alma de rockero

Imagen
Nos conocimos una tarde julio, ¿o era agosto? Se dio sin querer, sin saber a qué íbamos y si todo se daría para bien, o encontraríamos la excusa perfecta para huir despavoridos de esa funesta cita que demoró mucho en darse. Creo que sucedió lo primero, por eso repetimos el encuentro muchas veces. Siempre que tengamos algo nuevo que contarnos, o queramos pasar el rato con compañía para los chilcanos o la cerveza, nos tendremos el uno al otro. La tarde de invierno en que, por fin, coincidieron nuestras horas libres, llegué con un ligero retraso, mis elegantísimos cinco minutos de espera, al lugar que habíamos acordado. Nos reconocimos al acto. No recuerdo que llevaba puesto yo, pero si tengo en la memoria su chompa a rombos, que le quedaría mejor con una camisa color entero, cosa que nunca le he dicho, porque soy su amiga, no su asesora de imagen. Además, dudo que me haga caso, él se viste a su comodidad, no para sorprender a nadie. Es como es, y eso es un punto a su favor. ...

Disfrázate

Imagen
Halloween es una fiesta que entusiasma tanto a chicos, como a grandes. Al margen de ser una excusa para celebrar y que coincide con fin de mes, el día de las brujas nos da la oportunidad de jugar a ser un personaje, nuestro héroe de ficción favorito, el asesino en serie al que quisiéramos imitar alguna vez, el villano que nos causa un poco de pánico, la heroína con personalidad diametralmente opuesta a la nuestra, pero de la que somos admiradoras confesas, la protagonista de nuestro cuento favorito. Hay disfraces para todos los gusto y bolsillos, y algunos que no necesitan ni vestimentas estrambóticas, ni pelucas de colores, solo voluntad, tanta que nos podemos llegar a mimetizar con el personaje, total el mundo es un gran teatro. El papel de la romántica parece sencillo de interpretar. Nos vestimos de colores pastel, suma puntos si es rosado, nos ponemos florecitas en el cabello, nos rizamos las pestañas y nos ponemos brillo sabor cereza en los labios. Interpretar a la románt...

Nosotras, las zorras

Imagen
Hace unos días una amiga me contaba, entre sorprendida, indignada y triste, que en una reunión, una chica, que recién había conocido, contó alegremente y libre de culpas, que ella tenía varios amigos con derechos, con todos se liaba, pero con ninguno tenía una relación seria. O sea, la estaba pasando bien. Todo el mundo tomó a la ligera el comentario, hasta que ella se fue y empezaron las críticas y, por supuesto, los juicios, de parte de todos los reunidos, hombres y mujeres. La señorita pasó a llamarse zorra. De la escena aquí narrada, se desprenden varias ideas. La primera, el hecho de que tanto mujeres como hombres juzguen a la señorita (a quien llamaremos Z). Tomemos en cuenta de que estamos hablando de personas de 30 años en promedio, o sea chicas que creen en el power flower, en la equidad de género, y que celebran con orgullo el 8 de marzo. Sin embargo, ellas sin compasión y sin asco criticaron, juzgaron y cambiaron de nombre a Z, que era sincera al contar su manera de...

Apatía

Imagen
A veces los ánimos se vienen abajo de buenas a primeras, porque si, porque de repente estamos en esos días en que nuestras hormonas hacen lo que quieren, porque, sin saber ni cómo, ni por qué, se nos viene a la cabeza una escena amarga, y una angustia inexplicable se instala cerca del estómago. Esos días, le damos la razón a los hombres, mujer que no es complicada, no es mujer. Hay días en que no queremos saber nada de nadie. Tampoco queremos que nos pregunten, porque no tenemos ni ganas, ni energías para enumerar, una por una nuestras razones, queremos estar en mute, y que el mundo, se silencie con nosotras. Calladitos, todos se ven mas bonitos. Lo que si deseamos, y muchísimo, es que nuestros familiares, amigos y demás personas cercana, tuvieran una bola mágica que les diga que estamos en esos días en los que ponemos un cartelito que dice "disculpe la molestia, día de apatía", y así evitan llamarnos, buscarnos, enviarnos un hola que se quedará sin respuesta. Lo...

A lo mejor esta noche

Imagen
Mientras se maquillaba, y se cambiaba de ropa una vez más, recordaba el génesis de su historia. Él siempre le había parecido guapo, y lo admitía sin hacerse tanto lío. Lo que nunca confesó en público fue que le parecía muy inteligente, gracioso, tierno, caballeroso y que besaba bien. Eso último lo había descubierto una madrugada, mientras caminaban de regreso a casa. Y lo confirmó los días que siguieron a esa noche de bar. De pronto él desapareció, pero hacía dos días su número apareció en un mensaje en el que la invitaba a salir. Ella después de varios minutos infinitos, aceptó. Ahora, viéndose en el espejo se ponía en todos los escenarios probables.  Pensaba que esa noche, solo sería una salida de patas, como las que solían tener, antes del beso. Que a lo mejor se iban al malecón, a sentarse en una banca y ponerse al corriente de sus vidas frente al mar, saltando desordenadamente de un tema al otro, dejando que las horas corran a su antojo, hasta que el frío los haga vol...

Se hizo historia... y victoria

Imagen
Sin roche y a viva voz he contado de que el fútbol y yo no somos amigos. Las malas experiencias y los sinsabores me hicieron dudar de la capacidad de la actual selección. También dudé de Gareca, de la FPF en pleno y hasta de la FIFA. Me convertí en la Grinch del fútbol y pinchaba globos a diestra y siniestra cada vez que la selección se enfrentaba a otra eliminatoria. Me molesté cuando medio mundo se pudo a celebrar cuando Perú le ganó a Ecuador y se colocó en el cuarto lugar. Pero, así y todo, el miércoles me senté frente al televisor, canté el himno nacional, grité los goles y, después de que el árbitro tocó el pitazo final, aplaudí y dije, así te quería ver Perú... se hizo victoria nuestra gratitud. Tal como lo confesé líneas arriba, me molesté cuando Perú le ganó a Ecuador, nos colocamos en cuarto lugar y todos se pusieron a celebrar como si ya hubiésemos clasificado, cuando teníamos en frente a Argentina y Colombia, dos países para los que ya es materia común ir al mund...

Huída al sol

Imagen
Escápate conmigo, solo una vez, solo unas horas, solo porque si, porque yo te lo pido, porque quiero que te la juegues por mi, así como alguna vez yo me la jugué por ti. Manda todo al diablo, y escápate conmigo, ven al cielo conmigo, huyamos hacia el sol. Abre un paréntesis para escribirlo juntos. ¿No recuerdas aquella vez que me pediste lo mismo? Al inicio la idea era por poco descabellada, luego, mientras más me tentaba, más te decía que no, por llevarte la contra y por tratar de guardar la compostura y la sensatez, esa misma que me terminé de quitar cuando faltaban pretextos para irme, y me sobraban las emociones para quedarme, solo una vez, solo un rato más contigo. No me arrepiento, contigo nunca me arrepentía. Escribimos una anécdota más, hicimos una travesura,  como quien no quería la cosa, pero la queríamos, la armamos, la hicimos. Ahora te pido lo mismo, huye al sol conmigo. Acomoda tu horario al mío y regálame una hora, o dos.  Yo lo hacía, y aunque al p...

Que hay imposibles que un día...

Imagen
Musicalmente hablando, el 2015 cumplió a pie juntillas lo que cuenta una canción de Amaia Montero: "que hay imposibles que un día consigues sin darte cuenta". Digamos que no imposibles, pero si momentos añorados y que siempre serán recordados por lo que cuentan, lo que encierran, lo que significan para mi. El 2015 no estuvo plagado de conciertos, y no es que el presupuesto no me haya ayudado, es simplemente que no hubieron muchos que me hayan llamado poderosamente la atención. Eso por un lado, de otro lado, los dos mega conciertos a los que fui, fueron festivales, por los que pude matar varios pájaros de un solo tiro. El primero fue el Vivo por el Rock V, programado para un sábado después de mi cumpleaños. Definitivamente fue el mejor regalo que me pude dar. La cartelera anunciaba a un montón de grupos locales que me ponen, entre ellos Río, Mar de Copas y Líbido, y otros extranjeros que marcaron mi adolescencia y primeros años de adultez (o juventud, si nos ponem...