Entradas

Un día diferente

Imagen
El aislamiento domiciliario, que empezó el 15 de marzo se prolongó, se prolongó, se siguió prolongando y ¡zás! Me agarró el cumpleaños. Guardaba la esperanza de que para el 19 de mayo ya todos estuviéramos por calles y plazas, con un poco de miedo, pero sintiendo, sin decirlo, que las cosas estaban mejor. La situación es diferente y yo me preparo para recibir mi cumpleaños en #ModoCuarentena. Digamos que no me termino de hacerme a la idea que voy a pasar mi cumpleaños, mis 30 y todos, encerrada en casa, viviendo los últimos días de aislamiento domiciliario, o eso parece. Mientras más se acercaba la fecha, más he sentido la pegada, porque no he tenido mi tradicional visita al spa más cercano para hacerme las uñas, las cejas y la teñida, que bastante falta me está haciendo. Tampoco he tenido la tradicional tarde de shopping que era una de las actividades que más disfruto, porque admito con orgullo que soy compradora compulsiva. Consumidora soy y no me compadezcas. Obvio ...

Lo asumo, soy yo

Imagen
Yo sé que esa frase típica para terminar "no soy yo, eres tú" es una excusa, un cliché, una salida que trata de ser decorosa, y en el intento se queda porque hay algo más debajo de ese no eres tú, porque eres lindo, amoroso, detallista, amable e inteligente, soy yo que a mis 30 y muchos no sé lo que quiero, o al menos se que tú no eres a quien quiero. Es en ese momento que esta frase temible, terrible, avasalladora, no es tan falsa. Es verdad, no es él eres tú. Digamos que él apareció justo cuando superabas una debacle emocional. Necesitabas renovar y también, por qué no una subida de autoestima, inmoderadas dosis de cariño, una compañía. En ese instante lo conoces, todo se da tan rápido como una caída libre y ¡zas! hecatombe sentimental superada en tiempo récord. Hasta que te das cuenta que esa emoción que duró tanto como una publicidad de televisión, o incluso menos, se está desvaneciendo porque aparecen uno a uno esos defectos que no toleras, o que lo pasarías ...

Insensible

Imagen
El aislamiento domiciliario como parte de las medidas del estado de emergencia para frenar el avance implacable del coronavirus nos agarró fríos a todos. O mejor dicho, la prorroga, y la segunda prorroga y la que vino después. En el ambiente se respira miedo, se respira incertidumbre, se respira incredulidad y se respira ansiedad. Sin embargo, la idea de llevar encerrada en mi casa más de un mes a mi no me desespera. O al menos, creo que no. Estoy segura que muchas personas que están en mi entorno, incluidos familiares y amigos, piensan que el aislamiento me pone en una posición privilegiada, porque puedo hacer mi trabajo desde casa, es decir, mi mundo no se ha detenido, sigo produciendo y a fin de mes recibí mi sueldo. Pues si, debo reconocer que la esencia de mi trabajo y el apoyo de aplicaciones digitales, en especial el Whatsapp y el Teams, me han permitido continuar con mis tareas desde casa, rescatando esa autodisciplina de la que tanto me jactaba cuando me sumé al telet...

Algunas fotos nuestras

Imagen
En estos días de encierro involuntario, pero responsable, cualquier cosa vale para distraerse. Una de ellas es ordenar, revolver nuestras cosas y de repente encontrarnos con discos, cuadernos, libros y objetos que habíamos olvidado y nos llevaron directo y sin escalas a un momento, un lugar, una persona. Entre esas cosas aparecieron algunas fotos nuestras. Encontré esa foto que nos tomaron cuando todo empezaba. Éramos muy chicos y fue una toma espontánea, por lo mismo es una instantánea linda, entrañable, dulce. Su mirada sobre mi y mi cara, roja cual tomate, no nos dejaban disimular que entre nosotros se cocinaba algo que iba más allá de la simple amistad. Era la primera vez que me enamoraba, y era algo nuevo para él también, o eso quiero creer. Esa fotografía cuenta el inicio de una bonita historia. Qué suerte que fue nuestra. Cada foto encontrada daba cuenta del paso de los años, de los cambios, de los looks fallidos, las ocasiones felices, las teñidas impecables y esos...

Se hizo el 8

Imagen
Un día como ayer hace 8 años me aventuré, casi, casi obligada a crear este espacio. Sandra en su Mundo nació, como tantas veces lo he contado, como una tarea y se volvió en mi hobbie, en mi vehículo de escape, en la validación de que no soy rara, o de que no hay cosas que solo me pasan a mi, o que no soy la única a la que le gusta lo que escribo. Han pasado 8 años y sigo aquí. No me pregunten si pensé en que esta pequeña bitácora llegaría a cumplir 8 años porque no sé la respuesta. Nunca imaginé cuanto iría a durar esto de contar mis historias, mis teorías, mis puntos de vista, mis speechs, a veces un poco desubicados o demasiado idealistas. Es más, ahora mismo no sé cuanto más me durará la gracia de alucinarme Carrie Bradshaw, con la octava parte de su experiencia y en una ciudad que para nada es Nueva York. Solo se que quiero escribir el resto de mi vida, y por eso me gusta mi trabajo, el mismo que me ha hecho abandonar un poco el blog, aunque hago lo humanamente posible por...

Alejandro, una vez más

Imagen
Alguna vez he dicho que muchas canciones de Alejandro Sanz me remiten a momentos específicos de mi vida. Eso, sumado a lo churro que está, sin importarme sus canas o sus kilos extra, hacen que sea uno de mis cantantes favoritos, y que ya esté restando los minutos para verlo mañana. -      -  Era 1992, o tal vez 1993, y yo me había enamorado por primera vez. Mi estómago se retorcía, mis manos temblaban, mis pies se congelaban y mi corazón brincaba cada vez que el chiquillo en el que me había fijado estaba cerca. Podíamos conversar horas y de todo, menos de ese secreto inconfesable. Él me gustaba y yo le gustaba, por eso ese primer amor, o mejor dicho ilusión en su estado más puro y natural, cual aceite Primor, me pinta una sonrisa y se me viene a la cabeza cuando escucho Pisando Fuerte. Esa era la canción que escuchábamos cuando apagábamos las luces para ver la televisión casi, casi calidad cine, y compartíamos las miradas, y porque sin palabras, pero ...

Empatía

Imagen
Empatía. Según la RAE es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona. O sea ponerse en los zapatos de la otra persona para entender sus reclamos, su pensamiento, su postura. Alarmada por la cantidad de gente bruta que piensa confiar su voto a una mujercita poca cosa, con gran parecido a una muñeca diabólica, me parece preciso hacer un pequeño ejercicio de empatía. Respiren fuerte y síganme los buenos. Digamos que un día tu hija, tu hermana, tu sobrina, tu ahijada, o alguna persona de corta edad a quien le tienes mucho cariño, desaparece. Digamos que pasan los días y aparece, la han violado y, no conformes con esa aberración, la mataron. El dolor te consume y también la indignación, la rabia, la duda, no comprendes como puede existir gente tan cruel, tan despiadada, tan desquiciada en el mundo, y por qué se le permite vivir a esa especie. Digamos que los periodistas cubren tu caso, y quienes conocen la ...