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Alma criolla

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"¿Y a ti de dónde te viene el gusto por la música criolla?" me preguntó una ex compañera de trabajo, al escucharme tarareando a la perfección el coro de Mal Paso. Mi abuelo escuchaba valses cuando regresábamos del colegio todos los días, y ahí fue cuando nació mi cariño le contesté. Además, soy del rico Barrios Altos, rematé. Ella sonrió y se fue cantando "si algún día te acuerdas de mi..." Hoy, que todos lloran a Polo Campos, pienso que el criollismo nunca muere, porque se lleva en el alma. Tal vez el gusto por la música criolla me viene de mucho antes, de que mi abuelo escuche "La Hora del Bitute" cuando nos traía de regreso del colegio a mis hermanas y a mi. De repente fue cuando tenía 9 años, y en el colegio nos enseñaron las letras de Y se llama Perú y Contigo Perú, yo las aprendí y nunca más las olvidé. También recuerdo que al año siguiente, nos hicieron entonar canciones criollas, como parte de una evaluación de arte. Mi grupo escogió Con...

Tomar su mano

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Lo primero que le veo a un chico son sus manos. Unas manos limpias, con uñas cortas e impecables suma puntos, que reciben un plus si estas manos son suaves como las uvas, como dice un poema que leí hace muchos años. Y pocas cosas me gustan tanto como que el chico que me gusta me tome la mano. - Mi mejor amiga me contaba con lujo de detalles lo que había sucedido el último fin de semana. Ese sábado, ella había coincidido con el chico que tanto le gustaba. Ella sospechaba que la atracción era mutua, pero no se hacía muchas ilusiones, para que el globo no se le reviente en las narices. En un momento de su crónica me cuenta que él le agarró la mano, yo le pedí detalles, ¿enlazó sus dedos con los tuyos? le pregunté. Su respuesta afirmativa era el dato que necesitábamos para redondear la historia. Él también estaba templado de ella, se delató cuando tomó su mano. - Él me gustaba, y me gustaba un montón. Me ponía nerviosa cuando lo tenía cerca, sin embargo me gustaba sentirlo a...

Cuarto intento

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Es mi cuarto intento de post hoy. Quiero hablar de un ex, a la tercera línea me doy cuenta de que no hay nada trascendente que contar. Pienso en decretar en voz alta que ahora, que recién empieza el año, es el mejor momento para soltar. Y mientras empiezo a escribir, me preguntó soltar qué, si siento mis manos mas vacías que de costumbre. Luego me animo para dar mi speech sobre el momento político del país y caigo en cuenta de que quiero renegar para no llorar. En síntesis, no tengo idea sobre que escribir hoy.  Debe ser que últimamente tengo la mente en blanco, ando carente de ideas, de planes, de motivaciones. El involuntario año sabático resultó ser contraproducente. Y es que ha venido de la mano de un aislamiento también involuntario e inconsciente. En este escenario prefiero tener la mente en blanco, antes que llenarla de ideas que no tienen ni pies, ni cabeza. La verdad, reviso mi historial y recuerdo una situación similar a este en el 2009, tras ese naufragio emocio...

2017 tenemos que hablar

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Cuando una relación se aproxima a su final, uno de los dos involucrados se arma  de valor y lanza esta frase lapidaria, "tenemos que hablar". Bueno, ya que el final irremediablemente se acerca, es momento de conversar. Si, (des) estimado 2017, tú y yo tenemos que hablar. Estimado 2017: Quiero ser lo más sincera que se me permita en estas líneas, porque estos 365 días que has traído de la mano me han dejado un montón de preguntas y disconformidades. La primera es, me puedes explicar qué te he hecho yo para que me trates tan mal ¿Alguna vez te puse mala cara?, ¿te puse cabe y me reí a carcajadas cuando caíste?, ¿te tire barro con ventilador?, ¿te quité al novio? Soy honesta al decirte que tengo la conciencia bien limpia, y tú no tienes un motivo fehaciente para darme con palo. Y no te hagas el loco, que sabes perfectamente a que me refiero. Por si sufres de amnesia selectiva, te recuerdo que te recibí con el mejor de los ánimos, deposité todas mis esperanzas en ti,...

¿Dónde está mi espíritu?

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Estas fiestas navideñas, así como todo este año que gracias a Dios ya se está acabando, me están resultando atípicas. No he llenado mi agenda con desayunos, almuerzos y lonches navideños; ni con días de compras que empiezan cuando abren las tiendas y terminan hasta comprobar de que tengo regalos para todos, incluyéndome. En ese escenario es normal que mi espíritu navideño ande desaparecido, por eso, con esa última chispita mariposa que se resiste a morir y que evita que me convierta en un Grinch, me animé a buscarlo. Como mi casa se convierte en casi casi el hogar de Papá Noel - sede Pueblo Libre cada diciembre, decidí empezar aquí mi búsqueda. Aunque terminé trepada en la ventana de la sala, enredada entre guirnaldas y luces y corrigiendo todo lo que no me convencía del árbol y el nacimiento, no me sentí tan navideña que digamos. Yo siempre me he proclamado como la encargada de logística en el asunto de la decoración navideña, y este año mi participación ha sido casi nula. De...

Lo que quiero

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Cuando nació en mi cabeza loca la idea de escribir un blog, pensé basarme en la bitácora personal de la mujer a quien considero mi mentora, Alicia Bisso, y titularlo "Yo también busco novio". Por motivos que conocen quienes siguen este pequeño espacio desde sus inicios, el nombre cambió, pero no el norte. Qué es lo que quiero en ese novio que, espero con fe inquebrantable, llegue algún día. Quiero paciencia. Porque soy arrebatada, y a veces media taba. También tengo actitudes de calabacita. Leo revistas de moda, me se varios tips de belleza, conozco lo que dicta la moda en cada temporada, me encanta Sex & the city, la serie y las películas, y sueño con pasear por New York y comprar unos zapatos que tranquilamente pudieron ser usados por Sarah Jessica Parker. A veces mi rostro se apaga y me quedo callada de buenas a primeras, por favor, respeta eso, así soy. Quiero que respetes mi espacio, ya que andamos en esa onda. Hay cosas que me gustan hacer a solas, por ...

No, pero si

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Hay situaciones que no nos afectan, o no nos deberían afectar mucho, sin embargo si nos vulneran, nos entristecen o nos alegran. Después de todo, vivimos en una sociedad, y lo que pasa a nuestro alrededor nos impacta de una u otra manera. Hoy, 8 de diciembre, hay tres acontecimientos que no me deberían mover un pelo, pero si lo hacen. El fútbol y yo no somos muy amigos que digamos, aunque a raíz de la clasificación de Perú al Mundial, como que ya le tengo algo más que respeto. A pesar de ello, Paolo Guerrero no es santo de mi devoción, me cae mal y me parece un exceso eso de haberle hecho una película. Eso no quiere decir que celebre lo del antidopping, y mucho menos que esté contenta con la decisión de la FIFA de suspenderlo un año sin jugar y, de pasadita, dejarlo fuera del Mundial Rusia 2018  La noticia nos ha congelado a todos, y la pregunta se cae de madura ¿y ahora, qué va a pasar en el Mundial? Igual vamos a ir, igual vamos a jugar, igual vamos a alentar, igual ...