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En mis sueños

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Dicen las malas lenguas que cuando una chica quiere hablar con un chico que le gusta y no encuentra una buena razón para hacerlo, usa la excusa de haber soñado con el muchacho en mención, una justificación tan usada que ya no se hace creíble. Yo no uso el haber soñado con alguien como excusa, pero si suelo comunicarme con esa persona que veo mientras duermo, porque con el subconsciente nunca se sabe. Cuando te veo en mis sueños me provoca llamarte, pero no lo hago. Una sola vez te envié un mensaje de texto y salté hasta el techo cuando me lo respondiste minutos después. Me puse eufórica, y más aún cuando te despediste con un te quiero mucho. No me avergüenza decirte que me pasé todo ese día pensando en ti. Seamos francos, pensé la semana entera en ti. Como soy bien creativa no paraba de producir y reproducir en mi cabeza escenas imposibles, demasiado almibaradas, con discursos de telenovela. Es que además de creativa, soy cursi. Cuando te veo en mis sueños te tengo en mi c...

Eliminando patanes

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Unos meses atrás leí un artículo que me gusto mucho. Trataba de una mujer que se convencía a si misma, y de paso a todas las que leímos sus líneas, de que no era un imán de patanes y de que debía aprender de sus relaciones fallidas para no volver a enredarse con un bueno para nada, que solo le dejaría un sinsabor de boca y un corazón hecho puré. ¿Cómo decirle no a un patán? Para rechazar a un patán, primero debemos reconocerlo. La RAE señala que un patán es un hombre zafio y tosco, o sea un tipo carente de modales, educación, detalles y sutilezas. Así parecería fácil identificar a uno, sin embargo no es tan sencillo como parece, ya que no debemos perder de vista que cuando una relación se proyecta jugamos al baile de las máscaras, exaltando nuestras bondades e inventándonos cualidades que sabemos que no poseemos, pero con entrenamiento y por la magia del amor quién sabe, y escondiendo bajo la alfombra esos defectos que ni nosotros soportamos. El patán entra al juego, y lo ...

So kiss me

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Los besos que se dan sin pedir permiso, sin poses falsas, con espontaneidad y en el momento menos esperado, son buenos. Los que son regalados por esa persona que nos trae de vuelta y media, son mejores. Por eso los besos nos dejan mejor sabor que los agarres. ¿Hay diferencia entre un beso y un agarre? En el sentido estricto de la acción no, porque en ambos casos son dos personas que aproximan sus labios. Lo de la posición de las manos, el lugar, los sentimentalismos, la reacción posterior de ambos y demás agregados son eso, añadiduras que no afectan en nada al hecho en si. Pero, si englobamos la situación y nos ponemos sentimentales y pensantes, pues si hay diferencias. Un beso se le regala a esas personas que queremos y con la que tenemos una relación, es a veces una recompensa, a veces el fin de una pelea, a veces el preámbulo, a veces el inicio, a veces la despedida. Un agarre, en cambio, es un hipo juguetón, un impulso, algo que hacemos porque se nos dio la gana con un...

Me como el pleito

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Una pregunta, ¿el Congreso debe fiscalizar el Poder Ejecutivo y proponer proyectos de ley que favorezcan a los peruanos, o es su función ponerle cabe al Presidente e interpelar y seguido nomás censurar a todos sus ministros por lo que sea? El Congreso se ha convertido en un chiquero, un circo y un matadero, todo al mismo tiempo. Por eso, es necesario comerse el pleito. Hace algunos meses, el Ministerio de Educación presentó un spot a favor de la nueva currícula escolar. En esta propaganda participaban una serie de actores y personajes públicos apoyando la iniciativa. Los que están en contra de la reforma se pronunciaron al toque y empezaron a  criticar, primero al Ministerio por gastar la plata en ese tipo de anuncios. Cuando el Ministerio respondió que quienes participaron en el spot lo hicieron de manera voluntaria, la crítica fue hacia ellos.  Gonzalo Torres, Wendy Ramos, Melania Urbina y todos los que dijeron frente a una cámara Yo apoyo la Reforma Educativa, ...

Por un mal amor

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Cuando estamos en esa fase en que los preferimos malos, nos fijamos en el menos indicado, ese mismo que en algún momento nos dejará heridas, moretones y un corazón hecho añicos. Un tiempo después, más lúcidas y decididas a no ser un imán de patanes nunca más, recuentas los daños y entiendes todo lo que te hizo pasar ese mal amor. Por un mal amor nos volvemos ciegas. Nos dejamos deslumbrar. Inventamos cualidades. Minimizamos defectos. Creemos las historias mas inverosímiles. Se duermen nuestros sentidos, incluido el olfato y el tacto. Anulamos nuestra intuición. Nos acostumbramos a escuchar y creer mentiras. Solemos mentir para justificarlo y justificarnos. Pensamos en él, antes que en nosotras. Destrozamos nuestros nervios, nuestra paciencia y nuestra tolerancia en cada discusión. Nos culpamos. Nos disculpamos. Nos negamos a despertar. Cada día nos queremos un poquito menos. Olvidamos quienes somos realmente. Por un mal amor  desarmamos el prospecto. Afirmamos que el h...

Yo doy para más

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Digamos que tu última relación se desgastó. Al sentir que ya no habían temas, ni visiones, ni objetivos, ni tantos gustos en común, decidiste poner punto final. La gota que rebalsó el vaso fue su apatía y su falta de ambición, yo doy para más dijiste, respiraste hondo y le diste vuelta a la página. Eso de yo doy para más sonaba bonito y parecía una buena idea al principio. Por eso no te dolió dejarlo a él en estado de shock, con un montón de preguntas sin respuesta y sin despedidas dramáticas. Simplemente le dijiste hasta aquí y te fuiste. Sabes que es doloroso, que para él es un golpe bajo, pero es necesario porque te quieres más a ti, y no es egoísmo, es autoestima. Te repetías que merecías algo mejor. Pasaron los meses y ese alguien mejor, que te merezca, no aparecía ni por casualidad, a pesar de que lo buscaste por calles y plazas, entiéndase bares, discotecas de moda, restaurantes de cuatro tenedores para arriba, resorts, en fin, todos esos lugares donde te mereces ir...

Hiperactividad

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Unos 20 años atrás cuando un niño no estaba quieto un solo minuto, los padres, y hasta profesores, concluían de que era un chico inquieto y que era una etapa. Ya se le pasará pensaban. Hace algunos años la cosa cambió, y un niño inquieto en exceso es un niño hiperactivo. ¿Qué pasa cuando el niño crece y se relaciona con el resto del mundo? Las consecuencias pueden ser desastrosas. Niño que no es inquieto, no es niño, sin embargo el niño hiperactivo se mueve de un lado al otro sin un propósito e inician una actividad que abandonan al poco tiempo, sin concluirla, para iniciar otra con la que repetirán el patrón.  Los expertos dicen que la hiperactividad aumenta cuando los niños que la padecen están en presencia de personas que no suelen frecuentar y disminuye al estar solos. La hiperactividad siempre viene acompañada de un déficit de atención, y es ahí cuando los padres se alarman y entienden que su hijo necesita ayuda, y ellos también. ¿Hay adultos hiperactivos? Si, y t...