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Mequetrefe

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La RAE define mequetrefe como persona entrometida, bulliciosa y de poco provecho. Ya que mequetrefe es una palabra que me gusta y que de un tiempo a esta parte suelo utilizar, evaluemos si la aprovecho bien o no. Cada vez me convenzo más que los requisitos para ser serenazgo son ser bruto y creerse el bacancito de la cuadra. Hace 15 años, cuando hice mi aparatoso ingreso al mundo laboral comprobé que hay serenos respetuosos, inteligentes, muy amables, pero esos poquitos han ido disminuyendo hasta llegar a cero.  Por eso reniego cada vez que me cruzo con alguno de ellos en mis incursiones al Centro de Lima, porque su trabajo no solo es cuestionable, porque no entienden que poner orden en las calles no se limita a meter miedo con su camioncito ridículo, porque nadie los ve como autoridad, por lo tanto no los respetan ni en su casa. Los serenos hoy por hoy, son sujetos que mucha bulla y nada de nada, son individuos de poco provecho, por lo tanto los serenos son unos mequetr...

Si tú me miras

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Si tú me miras me vuelvo hermosa, decía un poema vanguardista que alguna vez leí. Si tengo que adaptar ese poema a mi vida, sería si tú me miras me pongo roja, y es que a pesar de los años, hay algunas cosas que sacan a la quinceañera que llevo dentro, por ejemplo las baladas de adolescente desmelenada y enamoradiza y esas miradas que logran hacerme sonrojar. Era chica, muy chica, y el Eterno me alborotaba el corazón como nadie nunca lo había hecho antes. Al verlo se me revolvía el estómago, me ponía nerviosa, ansiosa, me alteraba, y la situación empeoraba si él me miraba, sumando a todo lo anteriormente mencionado el notorio sonrojo de mi cara. A pesar de ello me gustaba que me mirara a los ojos y que me dijera de todo sin decirlo, aunque esto suena a frase trillada. Me gustaba casi tanto como que me tomara la mano a escondidas, y casi, casi como sus besos, los que experimenté por primera vez mucho tiempo después de esas primeras miradas directas, francas, inocentes, que siem...

Igualdad

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Una vez más, el calendario nos pone cerquita al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Este año la fecha nos debería llevar a reflexionar, una vez más, lo que se conmemora, lo que se hizo, lo que nos falta por hacer, lo que debemos evitar. En este momento en que un montón de intolerantes disfrazados de decentes y fanáticos religiosos nos quieren desinformar y modelar nuestra mentes a su antojo y manera, debemos convencernos que en este país, como en más de la mitad del mundo la igualdad de género es una utopía y si queremos que esto cambie, debemos empezar en las escuelas. Contrariamente a lo que cualquier persona despistada podría pensar, y como ya lo he dicho innumerables veces, el Día Internacional de la Mujer no celebra el hecho de tener un xx en nuestro ADN. Tampoco festeja el hecho de que podemos parir, o que sangramos un mínimo de tres días por mes, o que hacemos pila sentadas. No, el 8 de marzo recordamos la lucha de un grupo de mujeres obreras que exigían tener lo...

No hay quinto malo

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Todos los años digo lo mismo, el tiempo pasa volando y sin querer el blog cumple un añito más. Esta vez no es la excepción y otra vez estamos 27 de febrero, y el año llega a un nuevo aniversario, los cinco años, el quinto aniversario. Y como no hay quinto malo, vale la pena celebrar. La historia del blog es harto conocida. Nace del gusto que tengo por leer y escribir, gusto adquirido y descubierto desde mis primeros años en los que leía absolutamente todo lo que llegaba a mis manos, desde las tiras cómicas de Katty, la oruga, hasta la revista sabatina de El Comercio. Tal vez si hubiese mostrado el mismo entusiasmo por leer mis libros de botánica, goegrafía, religión y demás materias escolares hubiese tenido mejores resultados en mi etapa colegial, en fin.  De mi primer diario, el cual recibí como regalo de Navidad hace más de 10 años, le siguieron 6 ediciones más, luego las contra carátulas de mis cuadernos universitarios, un documento de word, las nptas del Hi5 y fi...

El secreto de Li

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Li y yo nos conocimos hace muchos años en la universidad. Digamos que hicimos click casi instantáneamente, por lo que  me adoptó como su hermana mayor. título que acepté con el mayor de los gustos. Li y yo odiábamos a la profe, por lo que rajábamos de ella después de clases a más no poder, desde su falta de tino, hasta lo mal que se vestía, cualquier cosa era válida si de destruirla se trataba. Un día Li me contó un secreto. Como les decía Li y yo nos hicimos amigas casi al acto, y a manera de hacer catarsis después de la clase con la bruja que teníamos por profesora, nos tomábamos un café de máquina, conversábamos y luego ella regresaba a clase y yo volaba a mis prácticas. Un día me dijo que ella me veía como la hermana mayor de la clase, porque era la que se enfrentaba a la profe, la que siempre le daba consuelo, la que siempre le atendía el teléfono, la que siempre daba su opinión sin importar lo que pensaba la mayoría. Me contó también que ella no era la única que pens...

Masoquismo

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Si no todas, la mayoría de personas tenemos algo de masoquistas. Es un lado que está ahí, durmiendo y despierta cuando menos lo pensamos. Algunos lo ignoran, otros lo enfrentan sin imaginar lo enorme que es y los efectos monstruosos que puede ocasionar en nosotros,  otros hasta parece que lo disfrutan y juegan con fuego una y otra vez. A veces nos gusta el dolor y nos volvemos masoquistas. Está más claro que el agua que a ese chico que te gusta tanto, que te parece tan inteligente, tan cómico, tan bien vestido y que huele muy rico, tú no le mueves un pelo de esa linda cabellera que te gusta tanto. Pero como eres terca, estás dale y dale con lo mismo de pasarle mensajitos puntualmente cada mañana, de inventarte cualquier excusa para saludarlo efusivamente, de invitarlo a salir. Cada vez es lo mismo, él responde cortante, o te promete llamarte y nunca lo hace, o presiona ignorar en su teléfono cada vez que aparece una señal de vida tuya. No está interesado, y eso lo sabes, p...

El apagón... y las cosas que suceden

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Tenías tus sospechas, algo había cambiado, pero no sabías por qué. O sea, no tenías la certeza, pero si intuías, sospechabas e imaginabas las razones por las cuales ese chico al que le movías el piso y te alborotaba el corazón te trata, ahora, con tanto interés como a una planta, tomando en cuenta que él no es jardinero. Hasta que un día aclaras tus sospechas. Sientes que una bomba reventó en tus narices, causó un corto circuito en tu corazón y un apagón en tu cara. A la mayoría de personas, cuando la ilusión se escapa por los poros, se nos nota en la cara. La sonrisa, el tono almibarado al hablar de él, el brillo en los ojos, es notorio, aunque nos esforzamos en disimular. Igual de notorio es cuando lastiman tu corazón. Así sea un golpecito mínimo que no ha dejado ni medio moretón, o una bomba que te lo destroza y lo deja roto en mil pedazos, una vez más.  Eso es conocido como el apagón emocional, equivale al estallido de una bomba que anula tus sentidos, cuesta proce...