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Lee, piensa, vota... pero vota bien

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Ya se, ya se, están hartos de leer, escuchar y ver tanta noticia sobre las votaciones. Es más, esta pequeña bitácora debería abstenerse de hablar del tema, ya que nuestra especialidad no es la política y tal vez la autora no es la persona más indicada para dar un speech sobre la coyuntura, pero realmente quiero decir un par de cosas en voz alta. Entre tanta nota desatinada que aparece, una más no creo que haga daño. Desde que tengo uso de razón, no recuerdo unas elecciones tan complicadas, enredadas y disparatadas como estas. Empezamos mal con eso de tener 19 candidatos, que en el camino se han reducido a 10, estamos a menos de dos semanas, y el JNE sigue investigando a cada uno, algo que se debió hacer hace tiempo, cuando las listas se inscribieron. Por razones obvias, relaciono las elecciones generales 2016 con esa frase que cuenta que siempre se puede estar peor. Si, en materia de procesos electorales en el Perú, la situación tiende a empeorar. El proceso electoral má...

El arrebato

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Era la primera noche que estaban juntos y que no veían estrellas porque no había espacio para ellas. Si él no había tenido miramientos, ella tampoco los tendría. Se había cansado de hacerse la buena, era momento de ser brutalmente honesta. La ex de Chico se había ido, haciéndose la ofendida, la molesta, la resentida. A Chica jamás le cayó bien, siempre le pareció una huachafita disforzada. Nunca lo dijo en voz alta, al menos delante de Chico no, y así como se quedó callada, celebró para sus adentros la noticia de que Chico y la huachafita poca cosa habían hecho crack. ¡Al fin se dio cuenta que es una jugadora! pensó nuestra protagonista. Chico no quería que su huachafita, se fuera. Ese rompimiento había sido producto de un arranque, lo cual era típico de él, sin embargo ella en su afán de hacerse la difícil lo dejó en una situación incómoda y se fue, impasible, con aires de superioridad y más disforzada que de costumbre. Al poco rato Chico ya no se sentía tan mal, Chica se...

¿Será que hablo en chino?

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Parece que he desarrollado un poder para hablar en chino mandarín, arameo o una lengua muerta, o de repente mi inglés es tan masticado que cuando digo una cosa se me entiende exactamente lo contrario. ¿Es tan difícil comprender la frase "no quiero saber mas de ti"? Como mi paciencia es enorme, me voy a dar el trabajo de refrescarte la memoria y explicarte despacito lo que te dije porque parece que no te quedó claro. Lo soporté los primeros meses porque imagine que terco y gran actor como eres seguirías insistiendo y tratando de hacerte el loco, pero ya ha pasado un año y tu situación francamente, me preocupa, y escucharte en el teléfono con voz de galán de telenovela de bajo presupuesto me hastía. Me obligas a ser brutalmente honesta, directa y clara cual agua de manantial. Hace más de un año, después de que una vez más me sintiera como una tarada que se desvive en tener gestos bonitos contigo y tú ni chis, ni mus, encontré en tu facebook un mensaje a una ...

¿Y si no quiero?

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A pesar de que Roberto Carlos se desvive desde hace mil años cantando eso de que es una mentira absurda que la mujer sea el sexo débil, miles de personas no terminan de procesar que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y deberes y por lo tanto la equidad de género debe ser un principio natural y universal. El problema es que ni nosotras nos creemos eso de la igualdad, y como si fuera poco, hay un montón de estereotipos que se resisten a morir. El ser mujer nos dicta que debemos ser sutiles y lindas ¿Y si no quiero? Si quiero ser brutalmente honesta, decir las cosas sin filtro, olvidarme de la diplomacia y de los modales sacados del manual de Carreño sigo siendo mujer, aunque no falta quien me tache de malcriada, de poco delicada, de no señorita. Las mujeres estamos "programadas" para nunca alzar la voz, ni gritar, 10 decibeles debe ser el volumen de nuestra voz, ni uno más. Obvio tampoco se nos permite dar nuestras opiniones alegremente, y podemos contradeci...

Soy

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Señoras y señores es un placer informarles que Sandra en su Mundo está próximo a soplar cuatro velitas. Si, cuatro años escribiendo, entre arrebatos, historias personales, historias de mi entorno, o de mi imaginación. Hemos hablado de todo, pero a rasgos generales ¿qué tanto se sabe de mi? Yo Soy la dueña de este mundo (léase blog) Soy mujer. Y eso va más allá de que mi composición genética o de que en mi ADN figure una xx. Soy mujer, pero no soy el sexo débil, y si me quiebro es porque algunos sentimientos me afloran en el momento menos oportuno. Soy mujer y por eso soy intuitiva, y nadie se horroriza si notan que soy detallista, romántica y melosa. Soy mujer y me cuesta no ser estereotipada. Soy feminista, y seguiré contando hasta el final de que las mujeres no somos superiores a los hombres, somos iguales, en teoría, por eso la verdadera chamba es trabajar por la equidad y dejarles un mundo alguito más equitativo a las generaciones que están en camino, o que ya llegaron y a...

Fecha de caducidad

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¿Existe el amor eterno? Depende de la concepción que tengamos del amor. Si optamos por la teoría de que el amor es un mega sentimiento, que agrupa un montón de emociones y que según crece y madura va mutando, ¿podemos decir que el amor tiene fecha de vencimiento? Hemos dicho que el amor es un conjunto de sentimientos que varía según el tiempo y el ánimo de la pareja que lo siente. La pasión desbocada de los primeros años se vuelve compañerismo y complicidad incondicional con el correr del tiempo. También alguna vez dijimos que el siempre y el nunca no existen, porque podemos tener la determinación de amar por siempre a una persona o nunca volver a verla, pero (si, ese pero tan fastidioso hace su aparición) no tenemos el control sobre los factores externos que suelen ponernos en aprietos. Estos dos temas son el punto de partida para saber si el amor tiene fecha de expiración. Un poco disparatada y retórica esta pregunta, porque así como no sabemos muy bien cuando empezó a g...

Ese odioso te lo dije

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Digamos que estás pasando por una catástrofe emocional, estás hecha leña, no quieres saber nada con la vida, estás pensando seriamente en destrozar la radio si programan una sola balada corta venas más y los paquetitos de kleenex se acaban uno a uno frente a tus ojos que no dejan de llorar. Nunca faltan tus amigas que siempre te darán su apoyo, pero de repente tienes la mala suerte de tener entre ese grupo a una desatinada que te va a decir "te lo dije" y acto seguido el mundo se te va a terminar de desmoronar. ¿Existe frase más lapidaria que esa? Yo creo que no. El te lo dije cumple la función exclusiva de restregarte en la cara que volviste a meter la pata y con ganas, y obviamente en plena fase post rompimiento, con el corazón destrozado, el apagón en tu interior que te borró de sopapo el brillito en los ojos y ese inexplicable escalofrío constante, además de la deshidratación que estas experimentando de tanto llanto, es lo último que quieres escuchar. Pero nu...