Siempre una despedida
Mar de Copas dice que siempre una despedida es triste y sola. Más allá de decir adiós, ese sentimiento de que tropezamos y estamos de nuevo solas frente al mundo, ese mismo al que le repetimos que estamos bien día tras día, y de que todo eso que evitábamos ver se viene abajo, nos genera desazón y un montón de preguntas que a lo mejor no tienen una respuesta sensata. Desde el principio sabíamos que éramos diferentes. Cada uno de nuestros argumentos se chocaba con la teoría del otro. Que me quedo, que me voy; que yo si creo, que no tiene remedio; que a mi me gusta, que yo lo detesto. Sin embargo no empezamos mal, me diste la idea de que eras auténtico, de que eras brutalmente honesto, de que no te daba miedo decir lo que pensabas tal cual te venía. Por fin tropezaba con una persona que no decía amén a todo lo que salía de mi boca. Eso me descuadraba, me movía el piso, me sacaba de foco, y qué rico sentirse así. Nunca te retaba, sólo te escuchaba y pensaba, bien, n...