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Llega, llega primavera

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Desde el inicial, a uno lo emocionan con el día de la primavera. Te cuentan que el cielo se empieza a colorear, que el solcito ya se asoma, después de haber estado alegrando al otro lado del mundo durante varios meses, que todo florece, incluido el amor, que todo es bonito. Pero la primavera, no siempre es una temporada para recordar. Aunque hay eventos que vale la pena citar. Cuando empiezas a crecer y algunas cosas empiezan a tener sentido, comprendes que eso del día de la primavera, no es la gran cosa, no es que te vayas a la cama el 22 de septiembre con una temperatura de 13 grados o menos y con una llovizna horrorosa y al día siguiente hay un sol radiante, tu plantita que sembraste con tanto afán empieza a germinar, los pajaritos cantan y todo bonito. Nada que ver. La primavera tarda en llegar, mas o menos hacia mediados de octubre notas algún cambio significativo y permanente en cuanto al clima, aunque con esto del fenómeno El Niño, no se sabe, y en realidad es breve, ...

El planeta de los caballos

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Mujeres del mundo, las invito a hacer un ejercicio mental. Hagamos un esfuerzo en recordar algunos capítulos vividos en la últimas semanas. ¿Alguno incluye un chico dando su asiento (sin que estén o parezcan embarazadas o lleven un niño en brazos, o estén lesionadas), o abriéndoles la puerta, cediéndoles el paso, o algún gesto educado y galante? Si la respuesta es no les doy una cálida bienvenida al planeta de los caballos. La caballerosidad, una virtud tan apreciada y buscada durante años, ese gesto que asumíamos tenían todos los hombres porque seguían el ejemplo del príncipe azul que rescataba a Aurora, más conocida como la Bella Durmiente, de su largo sueño, esos detalles que imaginábamos nos colmarían en todo momento de nuestra vida, está en peligro de extinción. Y no crean que me gusta decirlo, pero debo contarles la verdad, la caballerosidad y la inteligencia están subvaloradas. Estamos en la era de la imagen, todo entra por los ojos y buscamos vernos bonitas, siendo...

Tan distintos, tan iguales

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Chico y Chica se conocen casi, casi por casualidad. Chico es brutalmente honesto, Chica no es fácil de impresionar. La franqueza, la claridad y los arranques de Chico, descuadran a Chica. Los modales, la voz almibarada y la desenvoltura de Chica le mueven el piso a Chico. Ambos pueden engancharse, pero frenan en seco cuando ponen en juicio un precepto universal, ¿qué tan opuestos deben ser los polos para atraerse?   Chico asombra a Chica porque no tiene poses, ni frases rebuscadas, ni historias inventadas, ni máximas hechas. Es él, ni más, ni menos. Chica trata de entender a Chico,  no le parecen del todo sus ideas, pero las respeta y se deja tentar, convencer, caer. Total, Chico es una persona nueva que ha llegado recién, no va a transformarlo todo. Las reflexiones de filósofa ambulante de Chico y esos cuestionamientos a convencionalismos que para él no tienen sentido, hacen caer en una a Chica. Ella toma distancias, piensas las cosas, m...

To be continued

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Cuando tenía 12 o 13 años me encantaba ver las series americanas que transmitía Global y Panamericana. Me las veía todas con inusitada atención, reía, lloraba, hasta memorizaba algunos diálogos. Y así como me entusiasmaba ver nuevos capítulos de estas series, me enfurecía cuando terminaban con la frase to be continued. En la vida real, no es así.     Hay conversaciones, miradas, abrazos o besos que son interrumpidos de buenas a primeras y, al menos a mi, me dejan ese sabor a continuará, a que ahí no termina la cosa, a que hay una segunda parte, a que ese corte violento equivale a puntos suspensivos. Y obvio, me creo expectativas en cuanto a como seguirá, que ocurrirá cuando retomemos eso que dejamos a medias, o me hago una pregunta menos esperanzadora ¿lo retomaremos o será una historia con final abierto?   La vida es así, una historia con final abierto, porque las cosas no siempre resultan como las esperamos. Nos podemos poner en mil circunstancia...

¿Qué le viste?

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Esa pregunta me la han hecho un montón de veces, y seguro que a ustedes también. Es la típica de la amiga que lo vio por primera vez y recordó una película de terror o de esa persona que te quiere sacar de la depre post ruptura, tratando de hacerte sentir mejor y, de paso, descubrir que pasó por tu cabeza en el momento en que te templaste del que en adelante será nombrado "susodicho".   No hay respuesta, o tal vez hayan muchas, pero no las decimos porque o se nos olvidan, o serán refutadas al acto, o solo las podemos entender nosotras. Después de todo, nosotras somos la que conocimos a la perfección a esa persona (o eso creíamos), las que compartimos momentos importantes o ahí nomás, la cosa era estar juntos, y finalmente la que se templó y ahora anda con cara de velorio. Como un plus, aunque parezca raro, extrañamos esos pros, así parezcan contras.   Vivir para contarla, aterricemos en mi caso. Varias veces me han hecho esa pregunta, porque bastaba ver la foto de...

Dulce como Candy

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No, no me refiero a las chicas Candy, que son la célebre canción de Plan B andantes. Tampoco hablo de las señoras y señoritas de farándula que se hicieron conocidas por chapar con uno y otro, mientras más chibolo mejor, y volvieron el nombre en adjetivo. Me refiero a la Candy que vi en la televisión, y con la que sufrí, hasta que un día me di cuenta de la realidad. Candy es una tarada.   Las chicas (y algunos chicos también) de base dos y medio a más deben saber a qué me refiero cuando hablo del anime Candy, o si escuchan el estribillo "si me buscas, tú a mi". Y si, Candy era un célebre anime para niñas, es más era una telellorona en dibujos animados. Candy era huérfana, la separaban de su mejor amiga, la adoptaba una familia adinerada, se enamoraba, el chico moría en un fatídico accidente de caballo, luego ella viajaba, se enamoraba de un rebelde sin causa (los preferimos malos, ¿o no?), y finalmente se separaba de él, pero con la garantía de que se iba a ir derechit...

Con ánimo de amar

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Hace rato quiero enamorarme. Enamorarme, no ilusionarme. Hace mucho escuché y hablé de que las personas más que extrañar el tener pareja, extrañan la persona en la que se convierten cuando se enamoran. Yo extraño estar enamorada, si, y también extraño ciertas cosas que se pueden hacer de a dos. Estoy con ánimo de amar porque extraño las manos del Eterno, entrelazándose con las mías. Ese fue el primer gesto que acelero mi corazón y que confirmó lo que yo hacía rato sospechaba, yo le gustaba al Eterno, tal vez tanto, como él me gustaba a mi. Era mutuo, era correspondido, era inocente, era ilusión pura, Siempre a escondidas, siempre disimuladamente, siempre sin querer, pero bien que quería, porque entrelazar mis dedos con los suyos era la muestra de que había cariño, o eso, que a los 12 años yo llamaba amor. Estoy con ánimo de amar porque extraño esas canciones cien por ciento miel que el Intermedio me dedicaba, y yo le dedicaba a él. Fueron muchísimas, fueron las que estaban...