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Cosa de destiempo

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Encontramos a la persona perfecta, en el lugar menos esperado. Todo parece bien hasta que el pero, siempre inoportuno hace su aparición. Resulta que él y tú están en momentos distintos. No se trata de frecuencias, ni de caminos diferentes, es cosa de destiempo. Un día cualquiera en una fiesta conociste a un chico. Te llamó la atención lo guapo que estaba, lo bien vestido que andaba y la manera resuelta en que te buscó conversación. A cada minuto, mientras hablaban, la atracción creció más, porque resulta que también es inteligente y huele rico. La única información personal intercambiada fue nombres, después hablaron de música, cine, clima, en fin, la estaban pasando bien y tú, despistada como siempre, sin darte cuenta ya andabas inflando tu globito de la ilusión. Hasta que en un momento de la chispeante conversación él te cuenta que en dos días regresa a Londres, en donde está estudiando una maestría, aunque tiene intenciones de residir a tiempo completo por allá. Ant...

No forzarás

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¿Alguien recuerda a Jim Carrey en la película Todopoderoso?, ¿recuerdan que Dios le deja su "cargo" pero le advierte que no puede jugar con el libre albedrío de las personas y por eso su novia, Jeniffer Aniston, lo rechaza hasta el final? La idea es clara, al amor, ni Dios lo obliga. Dicen que en las relaciones los dos no pueden estar enamorados en la misma medida, pueden aparentarlo, incluso con la pareja, pero nadie sabe que pasa cuando conversan el corazón, la cabeza y el alma a puerta cerrada. Como ya lo hemos dicho un montón de veces, entablar una relación es una cuestión de compensaciones y equilibrio, mientras uno cree en el amor almibarado y romántico, el otro es un poco mas realista y pragmático. Por ejemplo, en un aniversario, mientras uno,el romántico, regala flores, animales de felpa y bombones, el otro regala cosas más útiles, como una alarma, un toma todo o un lápiz. También hemos repasado el tema de que una relación sentimental es la unión voluntar...

Mala con jale

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Nosotras los preferimos malos. Esos chicos que aman el peligro, que tienen alma aventurera, que avientan el protocolo y la etiqueta por la ventana, tienen algo que nos descuadra y nos seduce. James Dean revolucionó las mentes y los rebeldes sin causa jamás pasarán de moda. Pues parece que en eso coincidimos los dos géneros. Parece que ellos también nos prefieren malas. Es lamentable comprobar que Disney y sus cuentos de princesas, las historias de Delia Fiallo made in México, las telenovelas que vemos desde chiquitas al lado de nuestra mamá o abuelita y esas fotonovelas que ojeamos en alguna revista y nos arrancaron algún tonto suspiro, son una tremenda mentira, una farsa, un cruel engaño. La heroína, generalmente humilde, desvalida e indefensa, y perdidamente enamorada de un chico de posición económica muy superior  y medio malcriado, pero que se convierte por obra y gracia del amor, sufre porque se le da la gana, ni más, ni menos. También es absolutamente falso que l...

Quiéreme tal como soy

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Digamos que te gusta un chico, y te gusta un montón. Entonces empiezas a acercarte indagando lo que le interesa y lo que le pone, prestando especial atención a esos gestos femeninos que le llaman la atención. Tú no posees esas cualidades, pero como para nosotras no hay nada imposible, te las inventas, total en la guerra y en el amor vale todo. Incluso reinventarnos, ¿o no? Sabemos que no somos perfectas, tampoco aspiramos a serlo, y eso fue explicado detalladamente en mi post anterior, así como también expliqué que somos perfectibles. Es decir, nos esforzamos en ser una mejor versión de nosotras mismas, explotamos nuestra imagen en HD, y a nosotras nos gusta, nos vemos y nos sentimos increíbles con ese plus, llámese nuevo corte de pelo, kilos menos, vestidito de estreno, auto estima elevada, seguridad recuperada, o lo que fuese. Todo va bien, hasta que nos damos cuenta de que eso no es suficiente para esa chico que nos mueve el piso. Entonces sabemos que es momento de aplicar ...

¿Perfecta? No, sólo feliz

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Hace unos días escuchaba a una coach hablar sobre el perdón y decía que el primer paso para lograr vivir en equilibrio es perdonarnos a nosotras mismas. Perdonar ese error, ese tropezón, ese auto cabe, esa perfección que no alcanzamos, creyéndonos las súper mujeres que ya somos, pero siempre perdemos en el intento de ser más. No es que no podamos llegar más allá de donde estamos, ni de no superarnos al llegar a una zona de confort. Es que habiendo superado mil barreras, aún no nos la creemos y nos asustamos, y nos minimizamos y nos flagelamos, sin ver toda la fortaleza que tenemos y sabemos sacar a relucir porque somos mujeres, y encima peruanas, señoras y soberanas del reino de la creatividad, el país de las ideas, de las mujeres que se las ingenian y se superan contra todo, contra los hombres que nos miran con recelo, contra otras mujeres que tampoco se la creen. Mientras escuchaba a la coach, que recalcaba que las mujeres no nos perdonamos el no ser perfectas, recordaba...

Y dice que me quiere

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Ya hemos hablado muchas veces que decirle a una persona que se le quiere es fácil, decirlo con sinceridad es bien complicado y demostrarlo, ya es otro cantar. Si no me quieres, y no te esmeras en demostrar lo contrario, pues tus muestras de des afecto son claras cual agua de manantial, no toques el tema. Como dicen por ahí, calladito te ves más bonito. Los cumpleaños, aniversarios, días festivos y similares son ocasiones que utilizamos la mayoría de mortales para desearnos lo mejor y por ahí, decirnos cuánto nos queremos. Este año, no fue la excepción y en mi cumpleaños recibí saludos afectuosos, y muestras más palabras de cariño de mis familiares y amigos. Absolutamente todos fueron recibidos con el mayor de los ánimos. Todos menos uno. Por la noche, mientras departía con mi familia, recibí varias llamadas, una en especial de un número desconocido. Era ni más, ni menos que el chiquillo que quiso refutar mi teoría de si me importa que usted sea menor que yo, y la hizo mut...

A los 33

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¿Y cuantos cumples? me dijo Giu mientras salía rumbo a mi almuerzo pre cumpleañero el año pasado. Resuleta y sin abochornarme, le contesté 33, y él casi en el acto me respondió, uy, te va a ir mal. Paré en seco, lo miré y le pregunté inquieta ¿cómo? Él me lanzó su teoría, a los 33 o te va muy bien, o te va muy mal. Parece que a mi me pasó lo primero. Con incertidumbre apagué mis 33 velitas, pensando como siempre, a lo que venga. Las cosas se me pusieron buenas. Venciendo brujas y ogros, me he perfilado como adulta, ya bien plantada, ya sin tanto miedo, asumiendo riesgos y las consecuencias de estos. Porque después de todo, de eso se trata crecer, de asumir tus propias decisiones, sostenerlas o cambiarlas, y responsabilizarte de las consecuencias. Si eres bien grande para meterte en cosa de adultos, pues responde como tal. Principio de vida. Empezando los 33 cumplí un capricho, cometí una malcriadez, saldé una deuda con la adolescente desmelenada y rebelde que nunca fui. ...