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Parejas perfectas, personas imperfectas

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El amor no sabe de moldes, ni prospectos, ni ideales de perfección, simplemente aparece y ya. Y muchas veces terminamos perdidamente enamoradas de chicos (o chicas) que no corresponden a nuestro concepto de belleza, inteligencia, simpatía, virtudes y demás puntos enumerados con cuidado y esmero. Esas personas imperfectas, se convierten en nuestra pareja perfecta. Cuando era niña, casi todas mis compañeras de colegio tenían el famoso slam, una libretita en la que te hacían una serie de preguntas, color favorito, música predilecta, deporte que practicas y, entre varias interrogantes entre sosas e incómodas, te cuestionaban sobre tus gustos "¿cómo quisieras que fuera él?". Mi respuesta era siempre la misma: tez clara, cabello oscuro, manos impecables, contextura regular y, sobre todo, alto, 1.80 como mínimo. Yo nunca tuve un slam, pero me encantaría toparme con el de alguna compañera de promoción para revisar mis gustos y ver que tanto han variado. Creo que desde pr...

Los riesgos de amigos - con - derechos - landia

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Tu amiga te confesó que no tiene novio, pero si un amigo con derechos y la está pasando bomba. Tu compañero de trabajo está en la misma situación y entre escuchar uno y otro comentario la idea te tienta. Estás decidida, vas a buscar un amigo y le vas a dar todos los derechos del mundo, vas a arriesgar y si haces lo que te cuento a continuación, vas a salir perdiendo, así que presta atención y toma nota. Esto es lo que NO debes hacer. Hace mucho hablamos de los amigos con derechos  y planteamos dos principios de oro para que esta no - relación que es cero compromisos y cien por ciento comodidad, funcione. No darle todos los derechos a un amigo que más que amigo es prospecto y no engancharse. Digamos que se te olvidó, que no leíste ese post, que se te escapó de las manos y aunque lo has negado mil veces, el amigo con derechos con el que la estás pasando tan bien, te encantaba, por lo tanto ya estabas enganchada antes de empezar las escapaditas, que ahora se dan religiosament...

Con B de Barbie

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Cuando era niña mi lista de regalos a Papá Noel, siempre estaba encabezada por una Barbie y su respectivo accesorio. Todos los años Mattel se esforzaba en encandilar a las niñas que atiborraban las jugueterías antes de Navidad y alarmar a los padres que ya hacían cuentas para cumplir el sueño de sus pequeñas. Nadie imaginaba que un juguete clásico, se convertiría en el dolor de cabeza de muchas. No me molesto en confesar que me encantan las Barbies y todo el mundo que se construye a su alrededor. De niña, como contaba lineas arriba, siempre pedía una para Navidad, cuando años más tarde trabajé en una juguetería, me encantaba merodear por el pasillo en donde se exhibían estas muñecas y ahora, me gusta ir a la tienda de la Barbie y asombrarme al ver como ha crecido esa industria. Barbie puede ser lo que quiera y tener lo que se le antoje, incluido un novio que se vende como accesorio, Ken. Pero soy consciente de que esa muñeca es eso, un juguete, un modelo imposible de copia...

Sheyla, Milett y toda la mancha

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La farándula peruana siempre se las ingenia para llamar nuestra atención. Abandonos de hogar, violencia doméstica, romances clandestinos, infidelidades, lo que sea si de ocupar primeras planas se trata. Esas chicas que llaman la atención, dejaron el anonimato por un golpe de suerte (o infortunio) y podemos encontrar sus clones emocionales a la vuelta de la esquina. Pueden ser tú, pueden ser yo. Yo no conozco a ninguna de las señoritas a las que voy a hacer referencia, por lo que mi percepción se va a limitar a lo visto, leído y escuchado en los últimos días, semanas o meses. No hay nada nuevo bajo el sol, ellas son como tú, o como yo, con historias parecidas, el detalle es que ellas sufrieron, o disfrutaron bajo los reflectores, sus errores (o aciertos) alimentan a la prensa, su vida amorosa es analizada en los bloques de espectáculos. Ellas hacen que la gente extrañe a la mordaz Magaly Medina (no me molesto en confesar que la admiro y espero su regreso con expectativa inusual...

Ya fuiste

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El tiempo ya puso de su parte y tú también cumpliste con lo tuyo. Entonces parece que ya lo asumiste, lo superaste y ahora sigues con tu vida, y todo estaría muy bien si ese "parece" fuera una certeza. Cómo saber si efectivamente él ya fue. Aquí unas pistas Antes de esa desilusión, chasco, resbalón, ruptura cardíaca, fractura severa de pecho (y cráneo) o como prefieras llamarlo, tú te emocionabas al escuchar su solo nombre y hacías tu mayor esfuerzo para no sonrojarte cuando hablaban de él (conocido ahora como el tarado ese que alguna ve te gustó) frente a ti (porque era una ilusión secreta para darle un aire mas telenovelesco al asunto). Nombrarlo era imposible, te morías de la vergüenza y temías que tu tono de voz al mencionarlo delate ese cariño que crecía en ti. Pero ahora ya no. Hablas de él con toda la calma del mundo, aunque claro, los pocos comentarios dedicados a ese sujeto están desprovistos de estima, porque ya te diste cuenta que es un tal por cual, po...

Yo me quedo

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De un tiempo a esta parte he desarrollado una peculiar debilidad por los zapatos. Esta costumbre de entrar a cuanta zapatería con descuento encuentro a mi paso, y salir con un par nuevo, ha reducido el espacio en mi closet. Por eso estoy siguiendo el consejo de una amiga que también tiene problemas de espacio, por cada par de zapatos que compro, deshecho uno. En cuestión de experiencias, también podemos reemplazar una por otra. ¿Con qué vale la pena quedarse? Podría quedarme con ese recuerdo de un corazón roto y mis ojos llenándose de lágrimas aquella noche en que se supone todo estaba calculado para que me regales al menos un beso más, pero todo cambió en cuestión de segundos. En ese momento corroboré algo que ya sabía, pero prefería no prestar atención para no malograr la bonita historia que escribía, el sapo no se iba a convertir en príncipe, en la vida real no funciona así (y en la película de Disney, La Princesa y el Sapo, tampoco). Pero a fin de cuentas nuestra hist...

No pasa nada, pero pasa todo

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Es una mala costumbre de nosotras, las mujeres, decir no me pasa nada cuando nos pasa de todo. Nuestra cara nos delata y cuando nos preguntan nos empeñamos en decir que nada, esperando que alguien adivine lo que sucede. Ya sabemos que los hombres no son videntes, pero seguimos empecinadas en que algún día aprendan a leer nuestra mente, así como nosotras podemos leer la de ellos. No pasa nada, pero nos fastidia que él haya saludado tan euforicamente a esa amiguita que es más flaca, más sonriente, más simpática y más lacia que nosotras. No es que estemos celosas, porque total no nos pasa nada, pero nos preguntamos porque su cara cambió del gesto serio a una sonrisa digna de comercial de pasta dental apenas divisó a la fulanita esa, la misma que minutos después de abrazar a nuestro chico nos saludó con besito y todo sin perder la sonrisita coqueta.  Tras ese breve encuentro, él nota nuestra incomodidad y mientras nos dice "es mi amiga, no estarás celosa ¿no?", nosot...